El director de Hidráulica, José Ginestar, confirmó que la nieve acumulada en la cordillera supera el metro y medio, pero advirtió que una sola temporada no alcanzará para revertir la crisis hídrica ni recuperar los acuíferos.
Las intensas nevadas registradas en la cordillera representan una señal favorable para la cuenca del río San Juan, aunque todavía es prematuro determinar cuánto aportarán al sistema hídrico provincial. El director del Departamento de Hidráulica, José Ginestar, sostuvo en el programa De Sobremesa, que la acumulación supera el metro y medio, pero pidió mantener expectativas moderadas frente a una sequía que se extiende desde hace más de una década.
El funcionario explicó que el caudal promedio del río mantiene una tendencia descendente y que, aun con un buen deshielo, los embalses y acuíferos necesitarán varios años de aportes sostenidos para recuperar su equilibrio.
—¿Estas nevadas pueden comenzar a atenuar la crisis hídrica que atraviesa San Juan?
—Es un fenómeno que nosotros estamos disfrutando desde el punto de vista hídrico, aunque algunos vecinos y trabajadores de alta montaña lo están padeciendo porque empiezan a complicarse los accesos. Siempre digo que necesitamos que llegue el agua justa: ni de más ni de menos, porque ambas situaciones son complejas.
Venimos atravesando una situación de escasez instalada en la cuenca del río San Juan. Es una de las cuencas más estudiadas de la Argentina y tiene datos de casi 100 años, pero viene marcando una tendencia a la baja. El módulo del río cae, tenemos picos cada vez más bajos y valles más profundos.
Cuando aparece un pico alto y se lo promedia con los últimos años, la tendencia general sigue siendo descendente respecto de los registros históricos.
—¿Cuál era el caudal que podía considerarse normal hace 10 o 15 años?
—El río San Juan tiene registros de hasta 1.900 hectómetros cúbicos. Este año, con estos fenómenos, estimamos que vamos a cerrar en alrededor de 650 hectómetros cúbicos, es decir, menos de la tercera parte de aquellos valores.
Además, a los diques todavía les faltan aproximadamente 800 hectómetros cúbicos para completar su capacidad.
Si consideramos que este año se entregarán cerca de 700 hectómetros cúbicos para riego, otros 120 hectómetros para consumo humano y alrededor de 100 hectómetros se pierden por evaporación, tenemos capacidad de sobra para recibir agua.
Podrían ingresar varios miles de hectómetros cúbicos por el río y serían necesarios, en principio, sólo para equilibrar el sistema superficial.
—¿También podría recuperarse el acuífero del Valle de Tulum?
—Sería muy importante poder abrir alguna de las compuertas del río San Juan y destinar agua a la recarga del acuífero. Tenemos capacidad suficiente para hacerlo.
El acuífero está sobreexplotado y no se recupera de la noche a la mañana, mucho menos con una sola nevada. Estamos impulsando nuevamente convenios con el Instituto Nacional del Agua, que tiene especialistas en agua subterránea en San Juan.
Necesitamos ponerle valores concretos a esa sobreexplotación, saber cuánto se extrae realmente y medir cómo se comporta la recarga cuando ingresa agua al río San Juan.
—¿Cuándo se podrá conocer el aporte real que dejará esta nieve?
—Lo fundamental es la calidad y la consolidación de la nieve. Las distintas capas se van protegiendo entre sí y consolidan las capas inferiores, que son las que después aportarán al escurrimiento.
Hoy observamos que el río San Juan mantiene los caudales que venía registrando durante los últimos meses. Ese comportamiento es el que debemos terminar de estudiar en la montaña.
Tenemos estaciones funcionando, aunque algunas dejaron de transmitir porque se agotaron las baterías. Los paneles solares no pudieron sostenerlas después de tres o cuatro días sin radiación suficiente.
También estamos comparando datos con Chile para analizar cuánto nevó del otro lado de la cordillera y completar la información disponible.
—¿Cuánta nieve se acumuló hasta el momento?
—La acumulación supera el metro y medio de nieve. Ese es un dato concreto.
En la próxima ventana de buen tiempo estamos intentando realizar un vuelo en helicóptero para obtener una primera medición directa y establecer las dimensiones reales de la nevada.
También trabajamos con la Secretaría del Agua en la metodología de pronóstico. Tenemos que validar todos los procedimientos con especialistas para evitar incorporar variables que después generen errores o conflictos en la distribución.
—¿Esta nevada puede cambiar el panorama hídrico de la provincia?
—Es una excelente noticia, pero debemos ser prudentes. Ojalá tengamos dos o tres metros de nieve, o lo que sea necesario para volver a poner el sistema en equilibrio.
De todos modos, sabemos que el escenario de sequía continuará. Lo importante será aprovechar y almacenar todo lo que podamos ahora para afrontar las próximas temporadas.
En términos futbolísticos, vamos ganando 2 a 0, pero recién llevamos 10 minutos del partido. Tenemos experiencia y sabemos que todavía pueden ocurrir muchas cosas.
La magnitud definitiva del aporte recién podrá determinarse cuando Hidráulica complete las mediciones en alta montaña y evalúe la evolución de la nieve durante los próximos meses. Hasta entonces, la provincia cuenta con una señal positiva, pero insuficiente por sí sola para revertir una crisis estructural que exige varios años de acumulación, ahorro y manejo eficiente del recurso.




