La Provincia tendrá durante 20 años la gestión, el mantenimiento y las obras de cinco corredores nacionales. Las rutas seguirán bajo jurisdicción nacional, pero el acuerdo pone sobre San Juan el financiamiento de las intervenciones y, por ahora, no contempla públicamente un aporte específico de Nación.
San Juan quedó frente a un cambio de fondo en su política vial. El acuerdo firmado por el gobernador Marcelo Orrego con el Gobierno nacional establece que la Provincia asumirá la gestión integral de tramos de las rutas nacionales 40, 20, 153, 150 y 149, además de intervenciones en el Nudo Vial que conecta la RN 40 con la A014.
El alcance es mucho mayor que realizar reparaciones puntuales. Según lo informado tras la firma con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, San Juan quedará a cargo del financiamiento, conservación, mejoramiento, mantenimiento y ejecución de las obras sobre esos corredores.
Ese punto introduce la principal consecuencia económica del convenio: no se anunció hasta el momento un giro específico de fondos nacionales para afrontar esos trabajos. Por el contrario, la información oficial difundida establece expresamente que el financiamiento quedará en manos de la Provincia.
Esto no significa que las rutas pasen a ser provinciales. El acuerdo tiene una vigencia de 20 años, pero los corredores continuarán integrando la Red Vial Nacional. Además, las obras que ejecute San Juan quedarán incorporadas al patrimonio de la Dirección Nacional de Vialidad una vez terminadas.
En los hechos, Nación mantiene la jurisdicción mientras delega en San Juan las responsabilidades operativas y financieras. El esquema forma parte de una política nacional más amplia orientada a reducir la participación directa del Estado nacional en obra pública y trasladar a provincias o concesionarios privados la gestión de distintos corredores viales. San Juan es la segunda provincia en avanzar con un convenio de estas características después de Santa Fe.
La decisión tiene especial impacto porque las rutas involucradas conforman algunos de los principales corredores productivos de la provincia. La Ruta 40 atraviesa San Juan de norte a sur; la 150 es estratégica para Jáchal e Iglesia y para la conexión hacia el Paso de Agua Negra; la 149 vincula zonas de Iglesia y Calingasta; mientras que las rutas 20 y 153 forman parte de las conexiones hacia el este y sur provincial.
Uno de los primeros grandes proyectos que podría ejecutarse bajo esta nueva lógica es la reconstrucción de la Ruta 40 Norte. La Provincia ya tiene definido un proyecto para intervenir aproximadamente 143 kilómetros entre Albardón y Jáchal, uno de los tramos más deteriorados y reclamados de la red vial sanjuanina.
El proyecto contempla tres sectores. Los primeros 12 kilómetros entre Albardón y Villicum serían transformados con doble calzada; otros 39 kilómetros hasta Talacasto mantendrían calzada simple pero incorporarían terceras trochas, banquinas pavimentadas y obras hidráulicas; y en los 92 kilómetros restantes hacia Jáchal se prevén refuerzos estructurales, alteos, alcantarillas y defensas para reducir los cortes provocados por crecientes.
Para esa obra existe además una fuente concreta de financiamiento fuera del Tesoro nacional. El Gobierno provincial decidió destinar parte de los US$250 millones comprometidos por el proyecto minero Vicuña para infraestructura estratégica. Ese aporte, sujeto al esquema acordado entre la empresa y San Juan, es no reembolsable y tendrá entre sus primeros destinos la Ruta 40 Norte.
Según las estimaciones difundidas por el Ministerio de Infraestructura provincial, si se completan las instancias administrativas previstas, la licitación de la Ruta 40 Norte podría lanzarse entre octubre y noviembre de 2026, con un plazo estimado de obra de entre 12 y 18 meses. El proyecto técnico está avanzado, aunque todavía permanecen bajo análisis alternativas específicas, como la solución definitiva para el puente de Albardón.
No se informó, en cambio, un presupuesto global para intervenir las cinco rutas incluidas en el acuerdo con Nación ni un cronograma completo que detalle qué tramos se ejecutarán primero. Tampoco se anunció hasta ahora un mecanismo por el cual el Gobierno nacional reintegre posteriormente a San Juan el dinero invertido.
La situación tiene antecedentes. En otros períodos la Provincia financió obras sobre corredores nacionales ante demoras de Vialidad Nacional, con compromisos posteriores de devolución de fondos. La diferencia es que ahora la delegación quedó formalizada por 20 años y comprende simultáneamente mantenimiento, conservación, mejoramiento y ejecución de obras.
El desafío comenzará ahora con la letra chica: determinar cuánto costará sostener los corredores, qué recursos provinciales se destinarán cada año y qué obras tendrán prioridad. El acuerdo le da a San Juan mayor capacidad para decidir y acelerar intervenciones sin esperar los tiempos de Nación, pero también traslada a las cuentas provinciales una responsabilidad de largo plazo sobre rutas que seguirán siendo nacionales.




