El Gobierno autorizó la relocalización en Campo Los Blanquitos, un paso clave para impulsar inversiones mineras y logísticas en San Juan.
El Gobierno nacional autorizó la relocalización de la Zona Franca de San Juan en el departamento Jáchal, en el predio de Campo Los Blanquitos, dejando sin efecto su ubicación original en la ex Estación Ferroviaria. La medida formaliza un avance estratégico para el desarrollo productivo provincial.
La notificación fue remitida a la Secretaría de Coordinación para el Desarrollo Económico y se enmarca en la Ley Provincial N° 2806-A, que declara los terrenos de utilidad pública y habilita su expropiación. El proyecto consolida una gestión impulsada por el gobernador Marcelo Orrego, orientada a recuperar un derecho histórico vigente desde hace más de 30 años.
El nuevo emplazamiento abarca 110 hectáreas y fue seleccionado tras un proceso técnico encabezado por una comisión provincial. El predio reúne condiciones logísticas clave: acceso directo a la Ruta Nacional 150, cercanía a líneas de alta tensión, disponibilidad de agua y energía, y ubicación alejada de zonas urbanas.
Además, se posiciona dentro del eje del Corredor Bioceánico y en proximidad a proyectos mineros de gran escala como Veladero, Josemaría y Filo del Sol, lo que refuerza su perfil estratégico para actividades vinculadas a la minería y la exportación.
Desde el punto de vista económico, la Zona Franca funcionará como un régimen aduanero especial que permitirá a las empresas importar insumos sin cargas impositivas, industrializarlos y exportar con mayor competitividad. También habilita el almacenamiento y nacionalización progresiva de bienes, reduciendo costos en las cadenas productivas.
El proyecto cuenta con respaldo político amplio: la ley de expropiación fue aprobada por unanimidad en la Legislatura provincial, reflejando consenso en torno a su impacto estructural. La planificación incluyó estudios de factibilidad técnica, ambiental y logística, además de condiciones de seguridad hídrica y energética.
En términos operativos, el diseño permitirá la circulación de transporte de gran porte sin ingresar al casco urbano, optimizando tiempos y reduciendo riesgos. A esto se suma la sinergia con el entramado industrial existente, dado que el predio colinda con una empresa calera activa.
La autorización nacional destraba una etapa clave del proyecto. El desafío inmediato será avanzar en la infraestructura y atraer inversiones. De concretarse, la Zona Franca podría convertirse en un nodo logístico central para la minería y en un motor de empleo en el norte sanjuanino.





