El director de “La historia oficial”, primera película argentina en ganar un Oscar, falleció a los 80 años y deja un legado clave en la cultura nacional.
El cine argentino perdió a una de sus figuras más influyentes. Luis Puenzo, director de “La historia oficial”, murió este 21 de abril de 2026 a los 80 años, según confirmaron entidades del sector audiovisual. Su obra marcó un punto de inflexión al llevar a la Argentina a ganar su primer Premio Oscar en 1986.
El hito llegó el 24 de marzo de 1986, cuando “La historia oficial” obtuvo el galardón a Mejor Película Extranjera, en una ceremonia atravesada por la memoria reciente de la dictadura. En su discurso, Puenzo evocó el golpe militar de 1976, consolidando el carácter político y testimonial de la obra.
La película, protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio, se convirtió en un símbolo internacional sobre los crímenes de la dictadura y el proceso de recuperación democrática. Además del Oscar, recibió premios en Cannes, el Globo de Oro y el Cóndor de Plata, posicionando al cine argentino en el escenario global.
A lo largo de su trayectoria, Puenzo desarrolló una carrera diversa, con títulos como “Gringo viejo” (1989) —con figuras de Hollywood como Jane Fonda y Gregory Peck— y “La peste” (1992), basada en la obra de Albert Camus. Su último largometraje fue “La puta y la ballena” (2004).
Más allá de su obra artística, tuvo un rol activo en la política cultural: fue presidente del INCAA desde 2019, impulsando la producción nacional en un contexto de tensiones presupuestarias y debate sobre el financiamiento del sector.
Desde entidades como Argentores destacaron su figura como “un referente clave de la cultura argentina”, subrayando el impacto de su trabajo en generaciones de realizadores.
La muerte de Puenzo cierra un capítulo central del cine nacional, pero también reactualiza su legado: una cinematografía capaz de dialogar con la historia reciente y proyectarse al mundo. Su obra permanece como referencia obligada en el debate sobre memoria, identidad y el rol del cine como herramienta política y cultural.
Fuente: Clarín






