El campeón del mundo con la Selección Argentina en Novara 1984 falleció este jueves tras atravesar una grave enfermedad. Jugó 15 años en Europa y luego dirigió al seleccionado nacional.
El hockey sobre patines de San Juan perdió este jueves a una de sus figuras históricas. José Antonio Martinazzo, campeón mundial con la Selección Argentina en 1984 y posteriormente entrenador del equipo nacional, murió tras atravesar una grave enfermedad.
Medios sanjuaninos que informaron su fallecimiento señalaron que Martinazzo venía luchando contra una “dura enfermedad”.
Martinazzo perteneció a una de las familias que marcaron la historia del hockey sobre patines sanjuanino. Hermano de Daniel, Raúl, Valentín y otros integrantes de una verdadera dinastía deportiva, comenzó a jugar en Unión Deportiva Estudiantil, club estrechamente ligado a la historia familiar.
Su gran consagración llegó en Novara, Italia, en 1984, cuando integró la Selección Argentina que consiguió el segundo campeonato mundial de su historia. Compartió aquel plantel con figuras como Daniel Martinazzo, Mario Agüero, Pablo Cairo, Carlos Rubio y Ángel Maldonado, bajo la conducción de Miguel Gómez.
Su carrera internacional había comenzado muy temprano. Siendo todavía muy joven emigró a Europa y desarrolló allí una trayectoria profesional de aproximadamente 15 años, principalmente en Italia y España. Entre otros equipos, defendió al HC Castiglione y HC Monza en el hockey italiano y posteriormente jugó en el Reus Deportiu español.
Los registros de su carrera muestran además su presencia con Argentina en los mundiales de 1980, 1982, 1984 y 1986, además de diferentes competencias internacionales. En Europa construyó buena parte de su prestigio como goleador antes de regresar definitivamente a San Juan.
Después de retirarse como jugador, Martinazzo pasó al banco y llegó a conducir a la Selección Argentina absoluta. Fue subcampeón mundial como entrenador en Vigo 2009 y San Juan 2011, dos finales consecutivas que marcaron una etapa de renovación generacional del seleccionado.
Tras aquella segunda final decidió alejarse de la conducción. “Dos veces llegamos a la final en campeonatos del mundo, no es poca cosa”, sostuvo en enero de 2012 al anunciar que daba por terminado su ciclo. En esa oportunidad explicó que pretendía dedicar más tiempo a sus hijos y a su actividad empresarial.
Su vínculo con el hockey, sin embargo, continuó. Trabajó como coordinador técnico y entrenador de seleccionados juveniles y siguió acompañando a nuevas generaciones. Ese legado tuvo continuidad dentro de su propia familia: su hijo Albano Martinazzo también llegó a vestir la camiseta argentina.
Fuera de las pistas, José Martinazzo desarrolló una extensa actividad comercial. Junto con sus hermanos participó del crecimiento de Martinazzo Deportes, empresa nacida a partir de un pequeño emprendimiento familiar dedicado inicialmente a reparar patines y que posteriormente se convirtió en una importante cadena de artículos deportivos de San Juan.
Después quedó vinculado a Mart Sports, firma que mantuvo locales en la provincia hasta su cierre en 2020. Su trayectoria empresarial estuvo así estrechamente relacionada con el mismo deporte que había marcado su vida profesional.
Martinazzo estaba casado con Dona Chiti, de nacionalidad italiana, y era padre de Antonela, Albano y Francesca.
La muerte del campeón mundial vuelve a golpear a una disciplina estrechamente vinculada con la identidad deportiva de San Juan. Su figura queda asociada a Novara 1984, a sus años como profesional en Europa y a las dos finales mundialistas que alcanzó posteriormente como entrenador de Argentina.





