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Milei acelera el fin de las PASO y negocia con los gobernadores

Milei acelera el fin de las PASO y negocia con los gobernadores

El Gobierno reactivó la reforma electoral con la mirada puesta en 2027. La Casa Rosada negocia voto a voto con gobernadores, mientras el peronismo resiste y los aliados mantienen reparos. La eliminación favorecería a liderazgos consolidados y obligaría a la oposición a resolver sus internas sin una primaria nacional.

El Gobierno de Javier Milei decidió acelerar la eliminación definitiva de las PASO y convirtió la reforma electoral en una de sus principales batallas políticas antes de las presidenciales de 2027. La discusión volverá este martes 15 de septiembre a la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, pero el oficialismo todavía enfrenta un problema determinante: no tiene asegurados los votos para aprobarla.

La decisión supone ir un paso más allá de lo ocurrido en 2025, cuando el Congreso suspendió las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias únicamente para aquel año. Ahora la Casa Rosada pretende retirarlas definitivamente del sistema electoral y dejar la selección de candidatos en manos de los mecanismos internos de cada partido o alianza.

El argumento oficial es económico y político. El Ejecutivo sostiene que las PASO se transformaron en una “gran encuesta nacional” financiada por el Estado y recuerda que las primarias de 2023 tuvieron, según cifras utilizadas por el Gobierno, un costo de $45.000 millones. “Los argentinos no tienen por qué pagar las diferencias internas de los políticos”, planteó Presidencia cuando envió la reforma al Congreso en abril.

Pero detrás del argumento fiscal también aparece la estrategia electoral para 2027.

Una reforma que también mira la reelección

En la Casa Rosada consideran que eliminar las PASO simplificaría el calendario, reduciría el gasto electoral y, además, postergaría varios meses el momento de mayor incertidumbre política previo a las presidenciales. Fuentes oficiales citadas en los últimos días reconocieron que reducir el período electoral podría disminuir el impacto que la incertidumbre suele generar sobre la economía.

La reforma también favorecería a La Libertad Avanza en otro aspecto: Milei aparece hoy como el candidato natural del oficialismo y no necesita una elección primaria para resolver su liderazgo.

Sin PASO, los partidos con conducciones fuertes y candidatos definidos tendrían una ventaja frente a coaliciones atravesadas por disputas internas.

Ahí aparece uno de los principales problemas para la oposición.

El peronismo mantiene diferentes sectores y potenciales candidatos para 2027. Las PASO podrían funcionar como un mecanismo para ordenar esa competencia dentro de una misma coalición sin obligar a una ruptura previa.

Axel Kicillof convirtió ese argumento en uno de los ejes de su rechazo. El gobernador bonaerense sostuvo que el Gobierno pretende eliminar las primarias para dificultar la reorganización opositora y afirmó que “quieren matar las PASO para que la oposición no se pueda organizar”.

La afirmación forma parte de la disputa política, pero identifica una consecuencia concreta de la reforma: sin una primaria nacional abierta, cada espacio deberá acordar previamente sus candidaturas, organizar internas partidarias propias o arriesgarse a competir dividido en la elección general.

Gobernadores, la llave de la reforma

El problema para el Gobierno está en el Congreso.

La Constitución establece que las modificaciones al régimen electoral requieren mayoría absoluta del total de los integrantes de ambas cámaras. Eso implica un piso elevado que obliga a La Libertad Avanza a buscar votos fuera de sus bloques propios.

Por eso los gobernadores quedaron en el centro de las negociaciones.

El Gobierno desplegó durante los últimos meses conversaciones individuales con mandatarios provinciales para conseguir respaldo a la reforma. Las reuniones están encabezadas principalmente por Diego Santilli y se mezclan con discusiones sobre recursos, obras, acuerdos políticos y las estrategias electorales provinciales para 2027.

¿Existe presión sobre los gobernadores? No hay elementos públicos que permitan hablar de una coerción institucional, pero sí de condicionamiento y negociación política explícita.

La Casa Rosada vinculó en conversaciones con aliados los futuros acuerdos electorales con el acompañamiento a la reforma. Distintas versiones periodísticas señalan que Karina Milei transmitió que el respaldo al proyecto será una variable a considerar al momento de cerrar alianzas con dirigentes provinciales rumbo a 2027.

Al mismo tiempo, los gobernadores aprovechan la necesidad de votos del oficialismo para introducir en la discusión sus propios reclamos por recursos, infraestructura y transferencias nacionales.

La negociación, por lo tanto, funciona en ambas direcciones.

Orrego se ubicó entre los gobernadores a favor

San Juan aparece dentro del grupo de provincias que dieron una señal favorable.

El gobernador Marcelo Orrego respaldó la discusión para terminar con las PASO pese a haber llegado a la gobernación luego de imponerse precisamente en una primaria.

“Si bien yo soy un producto de las PASO, estoy de acuerdo en que los tiempos cambian”, expresó el mandatario sanjuanino al referirse a la reforma. También vinculó su postura con la necesidad de reducir gastos electorales y avanzar hacia sistemas más eficientes.

Otros gobernadores aliados o dialoguistas también dieron señales positivas. Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, cuestionó esta semana la acumulación de elecciones y sostuvo que “obligar a la gente a votar hasta cinco veces en un año es no escuchar” a la sociedad.

Raúl Jalil, de Catamarca, también respaldó que las internas vuelvan a resolverse dentro de los partidos.

Sin embargo, el mapa está lejos de estar cerrado.

El tucumano Osvaldo Jaldo rechazó la eliminación definitiva y sectores del radicalismo, el PRO y fuerzas provinciales mantienen reparos o prefieren alternativas intermedias. Una de ellas es que las primarias sean optativas, de manera que sólo participen aquellas agrupaciones que realmente necesiten dirimir candidaturas.

Qué cambiaría sin las PASO

Las primarias nacionales existen desde la sanción de la Ley 26.571, en 2009, y se utilizaron por primera vez en una elección presidencial en 2011.

Además de ordenar las internas, cumplen otra función: establecen un piso electoral. Para participar de las elecciones generales, una agrupación debe conseguir actualmente al menos el 1,5% de los votos válidos en las PASO.

Su eliminación obligará a redefinir ese mecanismo y trasladará hacia los propios partidos buena parte del proceso de selección de candidatos.

La consecuencia política será significativa.

Los dirigentes partidarios y gobernadores con control territorial recuperarán mayor capacidad para decidir candidaturas. Las coaliciones con liderazgos claros tendrán menos dificultades para cerrar listas. En cambio, las fuerzas fragmentadas perderán una instancia institucional financiada y organizada por el Estado para resolver sus disputas.

Ganadores y perdedores

Entre los potenciales ganadores aparece, en primer término, Javier Milei. El Presidente no enfrenta actualmente una interna competitiva dentro de La Libertad Avanza y podría encarar directamente una eventual reelección.

También podrían beneficiarse los gobernadores y las conducciones partidarias fuertes, porque recuperarían mayor influencia sobre la conformación de las listas y las alianzas.

Los principales perjudicados serían los espacios con múltiples candidatos y estructuras menos verticales.

En ese grupo aparece principalmente el peronismo, que podría llegar a 2027 con diferentes sectores disputando la candidatura presidencial. Sin PASO, deberá encontrar otro mecanismo de unidad antes de llegar a las urnas o correr el riesgo de una fragmentación.

También podrían perder capacidad de competencia dirigentes sin control de las estructuras partidarias. Las PASO permitían desafiar a una conducción interna apelando directamente al electorado; sin ellas, el acceso a una candidatura dependerá en mayor medida de las reglas que establezca cada partido.

Los partidos pequeños enfrentan otro interrogante. Las primarias funcionaban como filtro mediante el piso del 1,5%, pero también les otorgaban visibilidad nacional. La reforma deberá definir qué requisitos reemplazarán ese mecanismo.

El plan B: suspenderlas otra vez

La principal dificultad para Milei sigue siendo matemática.

La eliminación definitiva necesita mayoría absoluta en Diputados y Senado y, hasta ahora, el oficialismo no reúne ese respaldo. Por eso dentro de La Libertad Avanza comenzó a ganar terreno una alternativa: si no alcanza los votos para derogarlas, volver a suspender las PASO exclusivamente para 2027.

Sería una solución menos ambiciosa, pero produciría prácticamente el mismo efecto político en la próxima elección presidencial.

La discusión que comienza a definirse en el Congreso, entonces, no se limita al costo de una elección primaria. En juego está cómo se ordenarán las candidaturas presidenciales, cuánto poder tendrán las estructuras partidarias y qué herramientas conservará una oposición todavía fragmentada para enfrentar a Milei en 2027.

El Gobierno ya tomó posición: quiere terminar con las PASO. Ahora deberá demostrar si tiene capacidad para transformar esa decisión política en los votos que exige el Congreso.