Un jurado de California emitió un fallo sin precedentes al declarar responsables a Meta y YouTube por los daños sufridos por una joven a raíz del uso compulsivo de redes sociales durante su infancia. La decisión, considerada histórica, marca un punto de inflexión en la creciente ola de litigios contra las grandes tecnológicas por su impacto en la salud mental de menores.
El caso se centró en la demanda presentada por una joven identificada como K.G.M., hoy de 20 años, quien sostuvo que comenzó a usar plataformas digitales desde muy temprana edad y desarrolló una fuerte dependencia. Según su testimonio, el uso intensivo de aplicaciones como Instagram y YouTube derivó en cuadros de ansiedad, depresión y problemas de autoestima.
Tras varias semanas de juicio y más de 40 horas de deliberación, el jurado concluyó que las empresas actuaron con negligencia en el diseño de sus plataformas. En particular, se cuestionaron funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática de contenidos y los sistemas de notificaciones, señalados como mecanismos pensados para maximizar el tiempo de uso y generar hábitos compulsivos.
El veredicto estableció una indemnización inicial de tres millones de dólares para la demandante, aunque el proceso continuará en una etapa posterior para definir posibles daños punitivos, lo que podría incrementar significativamente la cifra.
Más allá del monto económico, el fallo tiene implicancias mucho más amplias. Forma parte de un entramado judicial que reúne más de 1.600 demandas similares en Estados Unidos, impulsadas por familias, escuelas y organismos que acusan a las plataformas de priorizar sus ingresos publicitarios por encima de la seguridad de los usuarios jóvenes.
Durante el juicio, incluso declaró el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, quien defendió el modelo de negocio de la compañía y sostuvo que no existe consenso científico sobre una relación directa entre redes sociales y daños en la salud mental. Sin embargo, el jurado consideró que la evidencia presentada fue suficiente para establecer responsabilidad.
Las empresas rechazaron el fallo y anticiparon que apelarán la decisión. Argumentaron que sus plataformas no fueron diseñadas para ser adictivas y que los problemas de la demandante no pueden atribuirse exclusivamente al uso de redes sociales.
El caso se inscribe en un contexto de creciente presión judicial y política sobre las tecnológicas. En paralelo, otro tribunal en Nuevo México condenó recientemente a Meta a pagar cientos de millones de dólares por no proteger adecuadamente a menores frente a riesgos en sus plataformas.
Analistas consideran que este tipo de fallos podría redefinir el alcance de la responsabilidad legal de las empresas digitales, hasta ahora protegidas en gran medida por normativas como la Sección 230 en Estados Unidos. También abre la puerta a una regulación más estricta y a cambios en el diseño de las plataformas.
En ese marco, el veredicto de California no solo representa una victoria individual, sino que podría sentar jurisprudencia clave para futuras demandas y consolidar un cambio de paradigma en la relación entre tecnología, negocio y salud mental.





