El arzobispo de San Juan advirtió sobre el avance de los discursos de odio, la profundización de las desigualdades y el crecimiento del narcotráfico en barrios donde “reemplaza lo que debería hacer el Estado”.
El arzobispo de San Juan, monseñor Jorge Lozano, trazó un duro diagnóstico sobre la realidad social argentina y expresó preocupación por el aumento de la polarización política, la deserción escolar, el hambre y el avance del narcotráfico en sectores vulnerables. Las declaraciones fueron realizadas en el programa “De Sobremesa”.
“Tenemos que desarmar las palabras y cuidarnos de no caer en discursos de odio”, sostuvo Lozano, al cuestionar una dinámica social marcada por enfrentamientos permanentes y una lógica de “bandos” que, según planteó, empobrece el diálogo democrático.
El arzobispo diferenció el compromiso apasionado con las ideas de la construcción del adversario como enemigo. “Una cosa es defender con fervor una posición y otra ver que los que no piensan como yo son enemigos”, afirmó, al reclamar una “cultura del diálogo” frente a la creciente agresividad del lenguaje público.
En su análisis social, Lozano advirtió sobre un escenario de mayores asimetrías económicas, con sectores que incrementan sus ganancias mientras otros enfrentan precarización laboral y dificultades para cubrir necesidades básicas. También mencionó la problemática educativa, con niños y adolescentes que abandonan la escuela por pobreza, atraso pedagógico o desaliento.
Uno de los pasajes más contundentes de la entrevista estuvo vinculado al rol del narcotráfico en barrios vulnerables. “El narco está reemplazando lo que debería ser obligación del Estado”, señaló. Según describió, en algunos sectores son organizaciones ligadas a la droga las que resuelven demandas urgentes, desde medicamentos hasta equipamiento médico, aunque a un costo social “altísimo”.
“En algunos barrios, quienes deciden quién entra, quién sale o si una ambulancia puede ingresar son los narcos”, alertó, al advertir que esta dinámica compromete a generaciones enteras.
Lozano también reivindicó el legado del Papa Francisco, al señalar que fuera de Argentina su figura suele recibir una valoración más amplia y menos politizada. Además destacó sus enseñanzas sobre solidaridad, cuidado ambiental y ética frente a desafíos contemporáneos como la inteligencia artificial, tema sobre el cual el pontífice impulsó lineamientos orientados a limitar riesgos vinculados a la manipulación de la información y la delegación de decisiones humanas en sistemas automatizados.
Como respuesta a este escenario, el arzobispo indicó que la Iglesia busca fortalecer su presencia en territorios vulnerables mediante apoyo escolar, acompañamiento a personas con adicciones, merenderos y comedores comunitarios. El desafío, planteó, pasa por evitar que el vacío estatal y la fragmentación social profundicen problemas que ya impactan en la vida cotidiana de miles de familias.







