El CEO confirmó que el proyecto avanza hacia la etapa clave, con una inversión estimada de USD 4.000 millones y foco en proveedores locales.
El CEO del proyecto Los Azules, Michael Meding, aseguró que la iniciativa ingresó en una fase decisiva y podría definir su construcción hacia fines de 2026, en un contexto de fuerte interés inversor por la minería argentina.
En declaraciones al programa De Sobremesa, el ejecutivo explicó que el proyecto avanza en la ingeniería de detalle, paso previo a la decisión final. “Estimamos tener la información suficiente para tomar la decisión de construcción hacia fines de este año”, afirmó.
El desarrollo requerirá una inversión total cercana a los USD 4.000 millones, incluyendo capital de trabajo e intereses. En paralelo, la empresa negocia financiamiento con socios actuales y potenciales inversores internacionales, en un escenario donde Argentina volvió a captar interés en recursos naturales.
Uno de los ejes centrales será la infraestructura: la construcción de caminos, línea eléctrica y campamento marcará el inicio de obras hacia 2027, mientras que la producción podría comenzar en la segunda mitad de 2030.
-¿En qué instancia técnica se encuentra el proyecto hoy y cómo se compone la cifra de inversión que manejan?
-Desde que publicamos la factibilidad en octubre del año pasado, reformulamos el equipo enfocándonos directamente en la ingeniería de detalle. Estimamos tener suficiente información técnica para tomar la decisión de construcción hacia fines de este año. Simultáneamente buscamos el financiamiento, ya que requerimos 3200 millones de dólares de capital inicial, a lo que debemos sumar capital de trabajo e intereses generados durante el avance, llegando a unos 4000 millones de dólares en total. Hoy dialogamos con nuestros socios y otros actores internacionales muy interesados en los recursos naturales de Argentina.

«Tenemos la obligación de ayudar a las empresas pequeñas para que sean medianas y a estas para ser grandes»
Esta es parte de la nota realizada por Mariano Bataller y Guillermo Juárez.
-En la alta montaña siempre se contratan empresas enormes, ¿qué oportunidades reales tendrán las pymes de San Juan?
-Es cierto que la complejidad del desarrollo hace que habitualmente se busquen proveedores ya establecidos y confiables que respalden el trabajo. Sin embargo, como empresarios tenemos la obligación de desarrollar a los más chiquitos para que sean medianos, y a los medianos para que alcancen a ser grandes. Un ecosistema local amplio nos baja el riesgo de ejecución y nos da mejores servicios. Ya lo hemos hecho con éxito en el área de perforación, invirtiendo esfuerzo técnico y comercial para desarrollar a dos empresas sanjuaninas que nos brindaron excelentes resultados y confianza mutua ante las emergencias.
– ¿Cómo planean resolver las limitaciones logísticas, como el camino a Calingasta y el suministro de energía eléctrica?
– Utilizaremos el camino por Calingasta, pero estamos diseñando la ingeniería para un bypass del puente, ya que la estructura actual no resistiría el tráfico proyectado. Sobre la energía eléctrica, buscamos aprovechar la línea existente entre San Juan, Rodeo y Calingasta. Falta llevar la tecnología de 132 a 500 kilovoltios e instalar los transformadores necesarios . Esta ingeniería beneficia directamente a nuestro proyecto y, al mismo tiempo, estabilizará la red eléctrica para el uso de todos los sanjuaninos.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL FUTURO LABORAL
-Usted ha implementado fuertemente la inteligencia artificial en la gerencia, ¿cómo transforma esto el trabajo diario en la mina?
-La minería suele ser conservadora, pero nosotros estamos impulsando un cambio porque la inteligencia artificial democratiza el aprendizaje. Entregamos cuentas corporativas a los empleados para usar plataformas como ChatGPT y Claude en sus tareas diarias. Personalmente utilizo estas herramientas para analizar extensas ofertas bancarias y armar presentaciones directivas en apenas cinco minutos, un trabajo que antes me tomaba una o dos semanas. La tecnología elimina tareas repetitivas y nos permite enfocarnos en la supervisión.
-¿Qué requisitos enfrentará el trabajador del 2030 ante esta creciente automatización de los procesos mineros?
-El trabajador del futuro deberá tener el secundario completo, pasar estrictos exámenes médicos y psicofísicos y, fundamentalmente, saber manejar herramientas digitales e inteligencia artificial. La operación a distancia y la robótica reemplazarán las labores de riesgo, por lo que el tipo de minero será distinto al que conocemos. Quien no se prepare quedará afuera de la industria. Para evitarlo, sugiero implementar métodos educativos como el modelo dual de Alemania, el cual combina la asistencia a la escuela técnica superior con el trabajo práctico en el campo.
El avance de Los Azules se inscribe en el nuevo ciclo de expansión minera en Argentina, impulsado por la demanda global de cobre. La decisión final de inversión no solo definirá el futuro del proyecto, sino también el impacto económico en San Juan, donde se proyecta un cambio estructural en empleo, infraestructura y desarrollo productivo.






