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León XIV excomulgó a seis obispos rebeldes

El Vaticano sancionó a miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X por consagrar obispos sin autorización papal y advirtió que quienes adhieran formalmente al grupo también podrán ser excomulgados.

El papa León XIV protagonizó una de las decisiones más contundentes de su pontificado al decretar la excomunión de seis obispos vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), tras considerar que incurrieron en un «acto de naturaleza cismática» al consagrar cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio y en abierta desobediencia a la Santa Sede.

La medida fue oficializada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, encabezado por el cardenal argentino Víctor Manuel «Tucho» Fernández, mediante un decreto que establece la excomunión automática («latae sententiae») para los cuatro obispos recién consagrados y los dos prelados que participaron en la ceremonia, realizada el 1 de julio en Écône, Suiza, principal sede del movimiento tradicionalista.

Los sancionados son Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, además de los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes presidieron las ordenaciones pese a la prohibición expresa del Pontífice.

Advertencia a sacerdotes y fieles

El decreto va más allá de las sanciones individuales. El Vaticano advirtió que los sacerdotes pertenecientes a la Fraternidad deben ser considerados cismáticos y señaló que los fieles que adhieran formalmente al movimiento también podrán incurrir en excomunión.

Además, el documento establece que los ministros de la Fraternidad administran ilícitamente los sacramentos, mientras que las confesiones y los matrimonios celebrados por ellos carecen de validez canónica, endureciendo la postura que la Iglesia había flexibilizado parcialmente durante el pontificado de Francisco.

Al mismo tiempo, la Santa Sede dejó abierta la posibilidad de una reconciliación. El texto señala que la Iglesia recibirá «con sincero afecto» a quienes decidan regresar a la plena comunión con Roma.

El conflicto con los lefebvrianos

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fundada por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, mantiene desde hace décadas un enfrentamiento con el Vaticano por su rechazo a las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II.

Entre sus principales objeciones figura la defensa exclusiva de la misa tridentina en latín, celebrada de espaldas a los fieles, y el rechazo a buena parte de los cambios litúrgicos y pastorales introducidos por la Iglesia desde la década de 1960.

Las negociaciones entre Roma y la Fraternidad se intensificaron durante los últimos meses, luego de que el grupo anunciara nuevas consagraciones episcopales. Sin embargo, los intentos por frenar la ceremonia fracasaron y las ordenaciones se realizaron igualmente, desencadenando la respuesta del Vaticano.

Un mensaje de autoridad

Desde Castel Gandolfo, León XIV lamentó la ruptura, aunque defendió la decisión de la Santa Sede. «La división entre los cristianos es siempre un punto doliente, pero ellos rechazan aceptar elementos fundamentales de la Iglesia definidos por el Concilio Vaticano II. Si hacen esa elección, lo lamento, pero nosotros tenemos que seguir adelante», expresó.

La decisión marca el primer gran conflicto doctrinal del pontificado de León XIV y representa el regreso a una línea disciplinaria similar a la aplicada por san Juan Pablo II en 1988, cuando la Iglesia también excomulgó a los primeros obispos consagrados ilegalmente por la Fraternidad. Con este decreto, el Vaticano busca reafirmar la autoridad del Papa y cerrar un prolongado período de tolerancia hacia el principal movimiento ultraconservador del catolicismo.