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LA REFORMA ELECTORAL, EN SUSPENSO

LA REFORMA ELECTORAL, EN SUSPENSO

La definición del sistema de votación en San Juan depende de la negociación entre la Casa Rosada y Marcelo Orrego, en un tablero atravesado por alianzas, encuestas y estrategia territorial.

La discusión sobre el sistema electoral que regirá en San Juan está lejos de ser un debate técnico. Fuentes cercanas a la Casa de Gobierno admiten que la definición estará condicionada por un factor central: la negociación nacional entre el gobierno de Javier Milei y la gestión de Marcelo Orrego.

Si hay acuerdo político entre el mileísmo y el orreguismo, el diseño electoral provincial podría alinearse con la estrategia nacional. Si no lo hay, el esquema podría virar hacia un formato más funcional a las necesidades locales. Por eso, en el Ejecutivo sanjuanino buscan estirar al máximo la definición.

Boleta única o colectoras

El proyecto que asoma desde el oficialismo provincial tiene un eje claro: avanzar hacia la boleta única, en sintonía con la reforma impulsada a nivel nacional.

El argumento público es la “simplificación electoral”. Pero en términos políticos, la lectura es más profunda: la boleta única podría diluir el arrastre territorial de los intendentes del PJ, que hoy conservan un fuerte aparato en varios departamentos.

Con un sistema tradicional de lista sábana, ese poder territorial impacta directamente en la categoría gobernador. En cambio, la boleta única fragmenta ese efecto y obliga al votante a seleccionar categoría por categoría.

Sin embargo, puertas adentro también se analiza un esquema de colectoras limitadas —dos o tres por departamento—, un mecanismo que permitiría resolver tensiones internas, especialmente con el Partido Bloquista.

El bloquismo pretende preservar candidaturas propias en distritos clave y no quedar subsumido en una única lista oficialista. De hecho, su proyecto no ingresó formalmente a la Legislatura: fue entregado directamente al vicegobernador Fabián Martín para consensuar una propuesta común.

El fin del SIPAD y el debate por las PASO

Hay un punto donde el oficialismo es categórico: el SIPAD no continuará.

La incógnita es qué lo reemplazará. El justicialismo, a través de iniciativas como la impulsada por Mario Herrero, propone restablecer las PASO, aunque no obligatorias, y volver a la boleta sábana.

El oficialismo, en cambio, apuesta a la boleta única, pero sin cerrar del todo la puerta a mecanismos que ordenen internas ante la derogación previa de las PASO en la provincia.

En cuanto a la reelección, no habría resistencia política a retornar al esquema de una sola reelección para gobernador e intendentes, aunque su modificación requeriría reforma constitucional o consulta popular.

El factor Milei y el calendario

Otro elemento que introduce incertidumbre es la posibilidad de que Javier Milei decida adelantar elecciones nacionales. Un movimiento de ese tipo alteraría los tiempos y obligaría a acelerar o redefinir el esquema provincial.

En el gobierno sanjuanino evitan pronunciarse sobre ese escenario. La razón es evidente: la estrategia electoral depende del clima político nacional y de las encuestas.

“Quieren llegar lo más cerca posible de la fecha electoral para definir”, deslizan fuentes legislativas. La oposición reclama reglas claras con anticipación y advierte que no puede modificarse el sistema a último momento.

Alianzas y libertarios

La arquitectura electoral también dependerá de la relación entre el orreguismo y el bloquismo. Si consolidan un frente común, el diseño podría incluir colectoras acotadas para contener aspiraciones departamentales.

Pero si la alianza se resquebraja, el cálculo cambia. En ese caso, también pesará la posibilidad de un entendimiento directo con los libertarios en San Juan.

En definitiva, la reforma electoral no se definirá solo en la Legislatura provincial. Se está negociando en paralelo con la política nacional.

Y hasta que no se aclare el vínculo entre la Casa Rosada y el Gobierno de San Juan, el sistema de votación seguirá siendo una incógnita estratégica más que un debate institucional.