Las nevadas acumuladas durante el invierno anticipan un fuerte aumento de los caudales durante el deshielo y la posibilidad de que los principales embalses recuperen niveles que no alcanzan desde hace una década. Tras las heladas y nevadas del último fin de semana, esta semana llegará un marcado ascenso de la temperatura y, por ahora, no aparecen nuevas precipitaciones importantes.
San Juan comienza a dejar atrás una de las últimas irrupciones fuertes de frío del invierno con un escenario que presenta dos caras: heladas que ya provocaron daños sobre más de 6.300 hectáreas productivas y, al mismo tiempo, una acumulación de nieve en cordillera que modificó sustancialmente las perspectivas hídricas para el próximo verano.
Las nevadas registradas a lo largo del invierno y reforzadas durante septiembre permiten proyectar un importante aumento del caudal del río San Juan cuando se intensifique el deshielo. Recursos Hídricos ya anticipó que los diques Ullum, Punta Negra y Caracoles podrían alcanzar niveles máximos entre diciembre y enero, una situación que no se registra de manera generalizada desde el ciclo 2016/2017.
El secretario de Recursos Hídricos y Energéticos, David Devia, resumió el nuevo escenario al señalar que “va a haber abundancia de agua en la provincia” y que la acumulación existente permitirá avanzar hacia el llenado de los embalses.
De un año muy seco a un invierno con mucha nieve
El cambio es significativo porque San Juan llega al final de un ciclo hídrico particularmente complicado.
El pronóstico oficial correspondiente al período octubre de 2025-septiembre de 2026 había estimado un derrame de alrededor de 950 hectómetros cúbicos para el río San Juan y un caudal promedio de 30,1 metros cúbicos por segundo, dentro de la categoría de año “muy seco”.
Durante los primeros meses de 2026, además, Hidráulica había advertido que parte de la nieve acumulada no produjo el escurrimiento previsto debido a las bajas temperaturas y a fenómenos de sublimación. El organismo llegó a calificar el período como uno de los de menor derrame reciente.
Ese diagnóstico corresponde, sin embargo, al ciclo que está terminando.
La nieve acumulada durante este invierno tendrá su principal incidencia sobre el ciclo 2026-2027, cuando el aumento de las temperaturas acelere el derretimiento en alta montaña.
Por ahora todavía no fue difundido el pronóstico hídrico definitivo de ese nuevo período con el detalle mensual de caudales. Por eso, cualquier cifra sobre el derrame total del próximo año debe considerarse preliminar hasta que Hidráulica complete las mediciones y presente su proyección oficial.
El deshielo comenzará a sentirse con el calor
La nieve cordillerana funciona como la principal reserva natural de agua de San Juan. Durante el invierno permanece acumulada en altura y, a medida que avanzan la primavera y el verano, el aumento de las temperaturas genera el derretimiento que alimenta los ríos.
Por eso, una nevada abundante no significa un incremento inmediato del caudal.
El aumento más significativo se espera desde fines de noviembre y durante diciembre, cuando se intensifique el deshielo. En el Dique de Ullum ya comenzaron a advertirse cambios en el espejo de agua y operadores de la zona estiman que el ingreso crecerá con fuerza a partir del aumento sostenido de las temperaturas.
Las autoridades provinciales incluso comenzaron trabajos preventivos de limpieza, encauzamiento y recuperación de cauces y defensas, ante la posibilidad de que el mayor escurrimiento genere crecidas durante el verano.
El desafío será administrar ese volumen para recuperar reservas después de varios años de sequía sin generar inconvenientes aguas abajo.
Nieve hasta pocos días antes de la primavera
El último episodio de frío confirmó que el invierno todavía podía producir fenómenos intensos.
El sábado 12 de septiembre hubo nevadas en distintos puntos de la provincia. Pedernal amaneció cubierta de blanco, mientras que en Ischigualasto se registraron temperaturas de hasta 7 grados bajo cero y el parque tuvo que cerrar por las condiciones del circuito.
También nevó en Jáchal y hubo acumulaciones importantes en sectores cordilleranos y precordilleranos. En la Ruta 150, camino al Paso de Agua Negra, Vialidad Nacional detectó previamente tres grandes aludes con nieve, hielo y rocas entre los kilómetros 300 y 340.
Protección Civil había anticipado para la alta cordillera acumulaciones adicionales de entre 5 y 10 centímetros de nieve, con posibilidad de superar esos registros puntualmente.
Las heladas golpearon al campo
El efecto negativo del frío se concentró principalmente en las zonas productivas.
Las heladas del 7 y 8 de septiembre derivaron hasta el último relevamiento en 400 denuncias de productores y 6.318 hectáreas afectadas, distribuidas en doce departamentos de San Juan.
Los primeros daños importantes se observaron en viñedos que ya habían comenzado a brotar, mientras posteriormente se detectaron consecuencias sobre las yemas florales de los olivos, lo que genera preocupación por el volumen de la próxima cosecha.
Las bajas temperaturas dejaron así un contraste marcado: mientras en la cordillera aumentaron la reserva hídrica, en los valles productivos provocaron pérdidas que todavía están siendo cuantificadas.
Esta semana cambia completamente el tiempo
Después del frío extremo del fin de semana, el panorama meteorológico cambia desde este lunes.
Para el Gran San Juan se prevé tiempo estable, seco y un rápido aumento de las temperaturas. Las máximas rondarán los 24 grados entre martes y miércoles, subirán hacia los 27 grados jueves y viernes y podrían acercarse a 30 o 31 grados durante el próximo fin de semana.
Los pronósticos disponibles no muestran precipitaciones significativas durante los próximos días en el área metropolitana y tampoco aparece, por el momento, un nuevo ingreso polar similar al que produjo las nevadas del sábado.
En zonas cordilleranas como Calingasta también se espera una semana mayormente estable, con ascenso térmico y baja probabilidad de precipitaciones al menos durante la primera mitad de la semana.
Esto implica que, con los datos disponibles actualmente, no se esperan nuevas nevadas importantes en San Juan durante esta semana. En alta montaña el pronóstico puede modificarse con mayor rapidez, por lo que cualquier nuevo frente deberá seguirse con actualizaciones de corto plazo.
Qué puede pasar con los ríos
El dato decisivo llegará durante los próximos meses.
La acumulación de nieve permitirá elevar progresivamente el caudal de los cursos cordilleranos a medida que avance el deshielo. El río San Juan será el principal receptor de ese proceso y la expectativa oficial es que el aporte permita recuperar significativamente los embalses.
Eso no significa que actualmente el río ya transporte los grandes caudales proyectados para el verano. El volumen fuerte todavía está almacenado en forma de nieve.
La temperatura será desde ahora una variable fundamental. Un calentamiento gradual favorece un deshielo más ordenado; episodios de calor intenso y sostenido pueden acelerar el escurrimiento y generar aumentos rápidos en ríos y arroyos.
Por ese motivo, la Provincia ya trabaja sobre cauces y defensas mientras espera terminar las mediciones nivológicas que permitirán definir con mayor precisión el pronóstico del ciclo 2026-2027.
San Juan atraviesa así una transición poco habitual después de años dominados por la sequía: el problema podría dejar de ser exclusivamente cuánto agua llegará y pasar a ser también cómo almacenar y administrar el volumen que bajará desde la cordillera durante el próximo verano.




