Tras un inicio de temporada con polémicas, el ente rector anunció cambios operativos en las unidades de potencia que debutarán en el GP de Miami. Las medidas buscan equilibrar el uso de la energía eléctrica y responder a las quejas de figuras como Verstappen y Alonso.
La Fórmula 1 no descansa y, tras un receso de abril cargado de reuniones técnicas, la FIA decidió intervenir. Los problemas detectados en las tres primeras carreras del año —donde la gestión de la energía eléctrica generó más de un dolor de cabeza— obligaron a oficializar un paquete de cambios que entrarán en vigencia en el próximo Gran Premio de Miami.
El foco no está en los motores (que son intocables a corto plazo), sino en cómo se usa la energía. Aquí, los puntos clave para entender qué veremos en pista:
⚡ Más eficiencia, menos «baches»
En clasificación, se bajó la recarga máxima de 8 a 7 MJ para evitar que los autos «mueran» al final de la vuelta, buscando giros más constantes. Además, se aumentó la potencia de recarga (de 250 a 350 kW), lo que permitirá a los pilotos recuperar energía mucho más rápido.
🏎️ El «Modo Boost» bajo la lupa
Para las finales, el famoso Modo Boost tendrá un tope de +150 kW. El objetivo es claro: reducir las velocidades de aproximación extremas en las rectas pero sin matar la posibilidad de sobrepaso, que es lo que el fanático quiere ver.
🌧️ Seguridad bajo el agua
La lluvia también trajo cambios. Se autorizó elevar la temperatura de las mantas térmicas para los neumáticos intermedios (clave para evitar despistes en la primera vuelta) y se simplificaron las luces traseras para que, con el spray, los pilotos puedan verse mejor.




