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La FIFA enfrenta un boicot global

La FIFA enfrenta un boicot global

La UEFA, la Confederación Asiática y la Concacaf rechazaron el plan de Gianni Infantino para incorporar capitales privados al negocio de los Mundiales. La AFA todavía no fijó una posición pública, pero podría quedar condicionada por una disputa que amenaza las competencias internacionales.

La FIFA quedó atrapada en una de las mayores crisis institucionales de la gestión de Gianni Infantino, después de que la UEFA amenazara con retirar a sus 55 federaciones de las competencias internacionales si el organismo avanza con un proyecto para vender una participación minoritaria en el negocio comercial de los Mundiales.

La ofensiva europea recibió el respaldo de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y de la Concacaf, que agrupa a las asociaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Las tres organizaciones cuestionaron la falta de consultas, los plazos impuestos y el riesgo de que inversores privados condicionen el futuro de las principales competencias del fútbol mundial.

El conflicto se originó el 28 de julio, cuando la FIFA presentó el proyecto FIFA Forward Enterprise, una nueva filial que concentraría la explotación comercial y organizativa de sus torneos, incluidos los derechos vinculados con la Copa del Mundo.

El plan prevé recaudar hasta US$4.200 millones mediante la venta de participaciones minoritarias a inversores privados, sobre una valuación inicial de US$20.000 millones. Según la FIFA, los fondos permitirían elevar a más de US$10.000 millones el financiamiento para el desarrollo del fútbol entre sus 211 asociaciones miembro.

Infantino sostiene que el proyecto no implica vender el control de los Mundiales ni transferir decisiones deportivas. La FIFA asegura que conservaría la mayoría accionaria y que los beneficios de la nueva empresa serían reinvertidos en infraestructura, selecciones, fútbol femenino y programas formativos.

La explicación no desactivó el rechazo. La UEFA denunció que la iniciativa fue elaborada en secreto y advirtió que la incorporación de fondos privados podría trasladar el poder sobre calendarios, formatos y sedes hacia actores interesados principalmente en la rentabilidad.

En una reunión de emergencia, las 55 federaciones europeas acordaron por unanimidad no participar en torneos de la FIFA si el proyecto sigue adelante. La amenaza incluye Mundiales masculinos y femeninos, campeonatos juveniles y competiciones de clubes.

El boicot no comenzaría necesariamente en el Mundial masculino de 2030. Podría afectar antes al Mundial femenino, a las competencias Sub-20 y Sub-17 y a sus respectivos procesos clasificatorios, lo que abriría un escenario sin precedentes en el fútbol internacional.

La Confederación Asiática también cuestionó que no hubiera sido consultada antes de la difusión pública del proyecto. Luego endureció su postura y se alineó con la UEFA y la Concacaf, al considerar que la disputa llegó al punto de poner en riesgo la unidad del fútbol y generar la posibilidad concreta de un boicot mundialista.

La Concacaf, integrada por 41 asociaciones, rechazó formalmente la propuesta y reclamó que la FIFA utilice sus reservas antes de buscar capital privado. También pidió que cualquier decisión sea tratada por el Consejo de la FIFA y mediante los mecanismos previstos en sus estatutos.

El rechazo conjunto deja a Infantino ante una dificultad matemática y política. UEFA, Concacaf y la AFC reúnen 143 de las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA, aunque no todas expresaron individualmente que acompañarán un eventual boicot. Para aprobar el proyecto, el presidente necesita construir una mayoría que por ahora depende, en buena medida, de la postura que adopten la Conmebol, África y Oceanía.

Cómo impacta en la AFA

La Asociación del Fútbol Argentino no difundió hasta ahora una posición pública sobre FIFA Forward Enterprise. Tampoco la Conmebol comunicó oficialmente si apoyará o rechazará el proyecto.

Para la AFA, la primera consecuencia es económica. La propuesta de Infantino promete elevar las transferencias a cada federación mediante los programas FIFA Forward. El organismo internacional habló de garantizar alrededor de US$20 millones por asociación entre 2027 y 2030, aunque esos fondos dependerían de la aprobación y puesta en marcha de la nueva estructura comercial.

La segunda consecuencia es deportiva. Si la UEFA cumple su amenaza, Argentina podría disputar Mundiales sin las selecciones europeas o enfrentarse a la suspensión y reformulación de las competencias. También quedarían bajo presión los acuerdos entre la Conmebol y la UEFA, los torneos juveniles y futuras ediciones de la Finalissima.

El conflicto obliga además a la AFA y al resto de las asociaciones sudamericanas a tomar posición entre dos intereses: mantener su alianza política y financiera con Infantino o defender un modelo en el que los derechos comerciales de los Mundiales permanezcan completamente bajo control federativo.

La Argentina tiene un peso particular en esa discusión por ser una de las federaciones más influyentes de la Conmebol, por su relación cercana con la conducción de la FIFA y porque será sede de uno de los partidos conmemorativos del Mundial 2030, junto con Uruguay y Paraguay.

La crisis también amenaza la continuidad política de Infantino. El rechazo ya reúne a tres de las seis confederaciones y provocó la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de sus principales asesores, quien calificó la iniciativa como perjudicial para el fútbol. La disputa se produce, además, antes de la elección presidencial de la FIFA prevista para 2027.

El desenlace dependerá de si la FIFA retira el proyecto, modifica sus condiciones o logra someterlo a votación. Hasta entonces, la AFA deberá definir si acompaña el modelo de Infantino o se suma a quienes advierten que la entrada de capital privado puede alterar definitivamente la propiedad y el gobierno del fútbol mundial.