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LA ECONOMÍA CRECIÓ 4,4% Y MUESTRA DESIGUALDADES

LA ECONOMÍA CRECIÓ 4,4% Y MUESTRA DESIGUALDADES

La economía argentina cerró 2025 con un crecimiento del 4,4%, según datos oficiales, consolidando un rebote tras la caída registrada el año anterior. Sin embargo, el repunte no fue homogéneo: mientras algunos sectores mostraron un fuerte dinamismo, otros continuaron rezagados, reflejando una recuperación a distintas velocidades.

El dato, difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), confirma que la actividad logró recomponerse luego del impacto inicial de las políticas de ajuste implementadas por el gobierno de Javier Milei durante 2024. Ese año, la economía había sufrido una contracción, lo que generó una base de comparación más baja para el rebote posterior.

En este contexto, el crecimiento de 2025 estuvo impulsado principalmente por sectores vinculados a la producción primaria y los servicios financieros. El agro volvió a desempeñar un papel clave, beneficiado por mejores condiciones climáticas y una recuperación tras la sequía previa. A su vez, la minería y la explotación de recursos naturales también aportaron al repunte, en línea con el impulso exportador que busca consolidar el Gobierno.

Otro de los grandes protagonistas del año fue el sector financiero. La intermediación financiera registró una expansión notable, con tasas de crecimiento de dos dígitos a lo largo del año y un incremento cercano al 24,5% en el balance anual. Este desempeño estuvo asociado al reordenamiento macroeconómico, la desaceleración inflacionaria y la recomposición del sistema de crédito.

También mostraron mejoras sectores como comercio, hoteles y restaurantes, aunque con un comportamiento más irregular. Si bien lograron cerrar el año en terreno positivo, evidenciaron cierta desaceleración hacia los últimos meses, lo que sugiere que la recuperación del consumo interno aún enfrenta limitaciones.

En contraste, varios rubros clave quedaron rezagados. La industria y la construcción, dos motores tradicionales del empleo, no lograron recuperar plenamente las caídas sufridas en 2024. El ajuste fiscal, la caída del poder adquisitivo y el menor nivel de inversión impactaron de lleno en estos sectores, que crecieron por debajo del promedio o directamente mostraron retrocesos.

Asimismo, el sector público registró una contracción, en línea con la política de reducción del gasto impulsada por el Ejecutivo. Áreas como la administración pública, la salud y algunos servicios sociales evidenciaron caídas en su nivel de actividad, reflejando el cambio de orientación del Estado en la economía.

El resultado final dejó en evidencia una economía con marcadas asimetrías. Mientras los sectores exportadores y vinculados a los recursos naturales lideraron la recuperación, aquellos más dependientes del mercado interno avanzaron con mayor lentitud. Este fenómeno refuerza la idea de una “economía de dos velocidades”, donde el crecimiento no se distribuye de manera uniforme.

De cara a 2026, las perspectivas son moderadamente optimistas. Analistas proyectan una continuidad del crecimiento, aunque a un ritmo más moderado, en torno al 3% o 3,5%. El desafío será sostener la expansión y, al mismo tiempo, lograr que se extienda a sectores que aún no logran despegar, especialmente aquellos ligados al empleo y al consumo.

En definitiva, el crecimiento del 4,4% en 2025 representa una señal positiva para la economía argentina, pero también deja al descubierto las tensiones y desequilibrios estructurales que persisten. El rumbo hacia una recuperación más sólida dependerá no solo de mantener la estabilidad macroeconómica, sino también de ampliar la base del crecimiento para que alcance a todo el entramado productivo.