La Justicia descartó un crimen y confirmó que Alberto Quiroga falleció por un traumatismo torácico severo; la causa sigue abierta para reconstruir el hecho.
La investigación por la muerte del fotógrafo Alberto Quiroga, de 34 años, dio un giro clave: la autopsia confirmó que el deceso fue producto de un accidente y descartó, en principio, la intervención de terceros.
El fiscal de la UFI Delitos Especiales, Iván Grassi, informó que el informe forense determinó un “traumatismo de tórax cerrado con hemotórax bilateral”, lesión que provocó una insuficiencia respiratoria fatal. “La causa de muerte es compatible con un traumatismo producto de una caída”, precisó.
El cuerpo había sido hallado el domingo en una zona rural de 25 de Mayo, tras ocho días de búsqueda, junto a su motocicleta y todas sus pertenencias, lo que ya había debilitado la hipótesis de un hecho delictivo.
Los estudios también indican que la data de muerte coincide con el día de su desaparición, lo que refuerza la teoría de un desenlace ocurrido en las primeras horas posteriores al último contacto.
A partir de estos resultados, las personas que habían sido demoradas en la causa ya no permanecen detenidas, al caer la principal hipótesis de homicidio.
No obstante, el expediente continúa abierto. La fiscalía avanzará con el peritaje del celular, análisis de cámaras de seguridad y estudios complementarios —como toxicológicos y entomológicos— para determinar cómo llegó Quiroga al lugar del hallazgo y reconstruir sus últimos movimientos.
El caso, que generó fuerte conmoción pública, entra ahora en una etapa de precisión técnica más que penal. El desafío judicial será esclarecer las circunstancias del accidente y cerrar definitivamente una investigación que, en sus primeras horas, estuvo marcada por sospechas de crimen.





