Misiles iraníes impactaron en varias ciudades y dejaron muertos y heridos. El Gobierno analiza ampliar operaciones mientras crece el respaldo interno a Netanyahu.
Israel atraviesa un nuevo escenario bélico tras el lanzamiento masivo de misiles desde Irán, que obligó a millones de personas a refugiarse y mantuvo al país en estado de emergencia. Los ataques dejaron al menos 9 muertos en Beit Shemesh y 19 heridos en Be’er Sheva, mientras el Gobierno evalúa ampliar operaciones militares en el Líbano y el conflicto amenaza con escalar a nivel regional.
Las sirenas antiaéreas y las alertas en teléfonos móviles se volvieron constantes desde el sábado, cuando comenzó la operación denominada en Israel “Rugido de León”. El sistema de defensa aérea, conocido como Cúpula de Hierro, interceptó gran parte de los proyectiles, aunque las autoridades reconocieron que no es infalible.
El Comando Central de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmó que uno de los misiles impactó en Be’er Sheva, en el sur del país, causando pánico y 19 heridos. El día anterior, otro proyectil cayó en Beit Shemesh, a media hora de Jerusalén, donde murieron nueve personas, entre ellas tres hermanos de 13, 15 y 16 años.
El estado de emergencia implica el cierre de comercios no esenciales, suspensión de clases y prohibición de reuniones públicas. Más de 100.000 reservistas fueron convocados este lunes, mientras el Ejército analiza nuevas operaciones en el frente norte tras la ruptura de la tregua por parte de Hezbollah, el grupo chiita libanés respaldado por Teherán.
La situación también impactó en la conectividad aérea. Miles de vuelos fueron cancelados y el ingreso al país se realiza mayormente por vía terrestre. Las autopistas y centros urbanos presentan circulación reducida. Las playas de Tel Aviv y Haifa fueron cerradas y la Ciudad Vieja de Jerusalén permanece restringida a residentes, ante la falta de refugios públicos en caso de bombardeo.
El conflicto ya trascendió las fronteras israelíes. Según analistas locales, Irán dirigió proyectiles hacia objetivos vinculados a Chipre, miembro de la Unión Europea, y extendió amenazas hacia monarquías árabes del Golfo. La escalada elevó la tensión diplomática y provocó un alza en los precios internacionales del petróleo y el gas, con impacto inmediato en los mercados.
En comparación con la guerra de 12 días de junio pasado, también contra Irán, fuentes periodísticas locales señalan que el actual nivel de ataques sobre Jerusalén es mayor. “Esta vez los misiles se lanzan diariamente hacia la capital”, explicó la analista Noga Tarnopolsky. Según indicó, el hallazgo de restos explosivos cerca de la Ciudad Vieja marca una diferencia respecto al conflicto anterior.
En el plano político interno, la ofensiva consolidó el respaldo al primer ministro Benjamín Netanyahu. Encuestas preliminares citadas por medios israelíes indican niveles de apoyo de hasta 80% a la conducción del Gobierno en el actual escenario. Incluso sectores de la oposición manifestaron respaldo a las decisiones de seguridad.
Netanyahu visitó Beit Shemesh tras el ataque y sostuvo que la ofensiva busca “proteger a los civiles” frente a lo que calificó como amenazas del régimen iraní. En declaraciones públicas, advirtió que Teherán no solo apunta contra Israel y Estados Unidos, sino también contra Europa. Además, agradeció el respaldo del expresidente estadounidense Donald Trump, quien expresó apoyo a la operación.
El premier enfrenta elecciones previstas para octubre próximo, en un contexto marcado por la guerra en Gaza iniciada tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y por investigaciones pendientes sobre fallas de seguridad en ese episodio. La actual confrontación con Irán reconfigura el escenario político y desplaza temporalmente el debate interno.
Mientras tanto, la población permanece bajo estrictas medidas de seguridad. Las autoridades extendieron el estado de emergencia al menos hasta el sábado y recomendaron permanecer en espacios protegidos ante cada alerta. El Gobierno no informó un balance definitivo de víctimas ni estimaciones sobre la duración de las operaciones.
La combinación de enfrentamientos en múltiples frentes —Irán, Líbano y Gaza— y la participación indirecta de actores regionales incrementa el riesgo de una escalada mayor. Con el tráfico aéreo alterado, mercados energéticos en tensión y advertencias cruzadas entre gobiernos, el conflicto adquiere una dimensión que excede el ámbito local y mantiene en alerta a la comunidad internacional.
Fuente: La Nación





