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IRÁN ATACA EL MAYOR COMPLEJO GASÍFERO

IRÁN ATACA EL MAYOR COMPLEJO GASÍFERO

Misiles impactaron en Ras Laffan, en Qatar, y profundizan la escalada energética en Medio Oriente sin víctimas reportadas.

Irán lanzó un nuevo ataque con misiles contra el complejo gasífero de Ras Laffan, en Qatar, considerado el mayor centro mundial de producción de gas natural licuado (GNL), provocando incendios y daños materiales significativos, aunque sin víctimas.

La ofensiva, confirmada por el Ministerio de Defensa catarí y la empresa estatal Qatar Energy, se produjo horas después de un primer bombardeo sobre la misma instalación, en el marco de una escalada regional tras un ataque previo de Israel contra el yacimiento iraní South Pars.

Según fuentes oficiales, los misiles generaron “incendios de gran envergadura” en instalaciones clave del complejo, aunque la respuesta de emergencia logró contener la mayoría de los focos. La defensa civil controló dos de los tres incendios y confirmó la ausencia de víctimas.

El ataque no fue aislado. En paralelo, Irán avanzó con operaciones sobre infraestructura energética en la región: incendió refinerías en Kuwait —incluida Mina Al-Ahmadi, con capacidad de 730.000 barriles diarios—, impactó instalaciones en Emiratos Árabes Unidos y alcanzó una refinería saudí en el mar Rojo.

La respuesta internacional elevó el tono. Qatar calificó la ofensiva como una “flagrante violación de su soberanía” y una amenaza directa a su seguridad nacional, mientras Emiratos Árabes pidió moderación ante el riesgo de expansión del conflicto.

En el plano geopolítico, el episodio tensiona uno de los nodos críticos del sistema energético global. Ras Laffan concentra una parte sustancial de la oferta mundial de GNL, clave para Europa y Asia en un contexto de volatilidad de precios y reconfiguración de mercados tras la guerra en Ucrania.

El conflicto se agrava con advertencias cruzadas. El expresidente estadounidense Donald Trump aseguró que Washington podría responder con “fuerza sin precedentes” si Irán vuelve a atacar instalaciones de países no involucrados, incluyendo la posibilidad de destruir el propio campo South Pars.

Con más de 20 embarcaciones atacadas desde el inicio del conflicto y un control cada vez más estricto del tránsito en el estrecho de Ormuz, el escenario abre un frente crítico para el comercio energético global.

La reiteración de ataques sobre infraestructura estratégica sugiere una fase de mayor confrontación directa. De sostenerse esta dinámica, el impacto podría trasladarse rápidamente a los precios internacionales del gas y el petróleo, profundizando la inestabilidad económica a escala global.