La escalada con EE.UU. pone en riesgo el comercio global de petróleo y abre un nuevo frente de tensión geopolítica.
Irán advirtió que podría bloquear el comercio marítimo en tres zonas estratégicas —Golfo Pérsico, mar de Omán y mar Rojo— si Estados Unidos mantiene el bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo.
La amenaza fue formulada por el jefe militar iraní, Alí Abdollahi, quien sostuvo que cualquier intento de impedir la navegación de buques iraníes será considerado un “preludio” de ruptura del alto el fuego vigente desde el 8 de abril.
El punto más sensible es el estrecho de Ormuz, por donde circula una porción significativa del comercio global de crudo. En paralelo, Irán advirtió sobre posibles acciones en el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso de apenas 29 kilómetros de ancho, clave para el tráfico hacia el canal de Suez.
La escalada se produce tras la decisión de Estados Unidos de aplicar un bloqueo naval que, según Washington, detuvo completamente el comercio marítimo iraní, en el marco de su estrategia para presionar económicamente a Teherán y a sus principales socios, como China.
El conflicto tiene implicancias globales. Analistas advierten que una interrupción en estas rutas podría afectar directamente el precio del petróleo y el flujo de mercancías, generando impacto en cadenas logísticas y economías dependientes de la energía importada.
En paralelo, se mantienen abiertas negociaciones diplomáticas. Estados Unidos busca un acuerdo nuclear más restrictivo, mientras Irán exige el levantamiento de sanciones como condición central.
La tensión configura un escenario de alta volatilidad internacional: cualquier escalada en estas rutas estratégicas podría derivar en una crisis energética global, con efectos inmediatos en precios, comercio y estabilidad geopolítica.






