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GEBEL EXPLORA SU SALTO A LA POLÍTICA

El pastor y empresario evalúa competir en 2027 mientras teje vínculos con sindicalistas, empresarios y dirigentes.

El pastor evangélico Dante Gebel inició una serie de reuniones en Buenos Aires con referentes sindicales, empresarios y dirigentes políticos para analizar una eventual candidatura presidencial en 2027, aunque postergó cualquier definición hasta después del próximo Mundial de fútbol.

Radicado en Estados Unidos desde 2008 y con un perfil consolidado como empresario del entretenimiento, Gebel se posiciona como un outsider que aún no presenta estructura política ni programa económico definido. Su entorno admite que el proyecto está “en evaluación” y que persisten más dudas que certezas sobre su viabilidad electoral.

En su paso por el país —una agenda de 72 horas— mantuvo contactos con un sector de la CGT, empresarios y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, en busca de apoyos para un eventual armado transversal por fuera de los partidos tradicionales. El espacio “Consolidación Argentina” impulsa su candidatura, con referentes sindicales y políticos que buscan convencerlo de competir.

El posible desembarco político de Gebel se da en un escenario marcado por la reconfiguración del sistema partidario tras la irrupción de Javier Milei. Sin embargo, el pastor evita definiciones sobre figuras centrales como Cristina Kirchner o Axel Kicillof, y reconoce no tener aún un equipo económico ni una línea ideológica clara.

En términos de posicionamiento, destaca su vínculo con el presidente salvadoreño Nayib Bukele, a quien valora por sus políticas de seguridad, aunque evita definiciones sobre derechos humanos. También mantiene una postura crítica hacia los medios de comunicación, lo que podría anticipar tensiones en una eventual campaña.

La eventual candidatura de Gebel introduce un nuevo factor de incertidumbre en el tablero político. Su decisión, prevista para después de julio, definirá si su figura se convierte en un actor competitivo o queda como un intento más de capitalizar el desgaste de la política tradicional.