El proyecto nacional permitiría vender medicamentos de venta libre en comercios y plataformas digitales. El sector farmacéutico local advierte sobre automedicación, pérdida de controles y concentración del mercado.
Las farmacias de San Juan rechazaron el nuevo proyecto de desregulación que impulsa el Gobierno nacional para ampliar la venta de medicamentos sin receta fuera de los establecimientos farmacéuticos y habilitar su comercialización mediante plataformas digitales.
La iniciativa todavía es un borrador y deberá atravesar el Congreso. Su principal cambio sería permitir que analgésicos, antiácidos y otros productos de venta libre puedan conseguirse en kioscos, supermercados y comercios, siempre que se cumplan condiciones técnicas de trazabilidad y seguridad fijadas por la autoridad sanitaria.
El texto también autorizaría a las farmacias a utilizar aplicaciones de terceros para exhibir productos, gestionar pagos y realizar entregas a domicilio. Además, permitiría que los establecimientos adopten cualquier figura jurídica, incluida la sociedad anónima, uno de los puntos que más preocupa al sector sanjuanino.
El presidente del Colegio Farmacéutico de San Juan, Esteban Maldonado, sostuvo que los medicamentos de venta libre “no son sustancias inocuas” y pueden provocar daños cuando existen errores en la dosis, la conservación o la combinación con otros tratamientos.
El dirigente puso como ejemplo al paracetamol y remarcó que una dosificación incorrecta puede generar consecuencias graves. También advirtió que el asesoramiento profesional resulta especialmente importante en adultos mayores que consumen varios fármacos al mismo tiempo.
La segunda objeción está relacionada con la habilitación de sociedades anónimas como propietarias de farmacias. Según Maldonado, el cambio reduciría la responsabilidad personal sobre el funcionamiento de los establecimientos y facilitaría el ingreso de grandes cadenas que podrían desplazar a las farmacias independientes.
“El modelo tiende a la concentración en grandes grupos económicos”, alertó el referente, quien defendió el sistema de farmacias de cercanía por su presencia en barrios y departamentos alejados de los principales centros urbanos.
El farmacéutico sanjuanino Mauricio Barceló también expresó su “total desacuerdo” y sostuvo que la iniciativa podría transformar la farmacia en un simple punto de comercialización.
“No solamente se expenden medicamentos, sino que también está el consejo profesional de un farmacéutico”, señaló. Además, advirtió que la exposición al sol o a temperaturas inadecuadas puede alterar los productos y provocar efectos nocivos.
Las farmacias habilitadas compran los medicamentos a droguerías autorizadas, registran la temperatura de almacenamiento y mantienen sistemas de trazabilidad. El sector cuestiona que esos controles puedan reproducirse en miles de comercios no especializados.
Otro de los riesgos señalados es el crecimiento de la automedicación. Los farmacéuticos advirtieron sobre intoxicaciones, interacciones entre medicamentos, problemas hepáticos y el posible ocultamiento de enfermedades cuyos síntomas podrían aliviarse temporalmente sin recibir un diagnóstico.
La discusión también tiene un fuerte componente económico. Los medicamentos de venta libre representan alrededor del 11% del mercado farmacéutico argentino y constituyen una fuente diaria de ingresos para las farmacias pequeñas, que afrontan demoras en los pagos de obras sociales y del PAMI.
Entidades locales advirtieron que perder parte de esas ventas podría llevar al cierre de establecimientos de barrio. Según los farmacéuticos, ese flujo de dinero permite financiar salarios, alquileres y servicios mientras esperan pagos que, en algunos casos, acumulan atrasos superiores a 150 días.
Más puntos de venta y compras online
Para los consumidores, las ventajas potenciales serían una mayor disponibilidad horaria, la posibilidad de conseguir medicamentos en comercios cercanos, comparar precios y recibir productos a domicilio.
Los kiosqueros sanjuaninos respaldaron una flexibilización similar anunciada en 2024. Claudio Rimza, representante del sector, aseguró que los clientes buscan esos productos en comercios próximos porque resulta “más rápido y cómodo” y atribuyó la resistencia de las farmacias a una disputa económica.
Sin embargo, no se difundieron hasta ahora encuestas representativas que permitan determinar qué posición tienen los usuarios sanjuaninos sobre el nuevo proyecto. La discusión contrapone, principalmente, la comodidad y la ampliación de la oferta con el temor a una menor supervisión sanitaria.
El Gobierno nacional sostiene que la apertura de canales puede generar competencia, mejorar la información disponible y ampliar la libertad de elección. Las entidades farmacéuticas responden que las farmacias no fijan el precio de los medicamentos y que eliminar su exclusividad no garantiza una reducción para el consumidor.
El debate cuenta, además, con un antecedente judicial. En abril de 2025, la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal suspendió artículos del DNU 70/2023 que permitían vender medicamentos fuera de las farmacias, por lo que el Gobierno busca ahora avanzar mediante una ley aprobada por el Congreso.
En San Juan, la aplicación también podría depender de la legislación provincial y de la postura que adopte el Ministerio de Salud. En 2024, las autoridades locales habían ratificado que los únicos establecimientos habilitados para comercializar medicamentos eran las farmacias.
La discusión legislativa definirá si prevalece un modelo orientado a ampliar la competencia y los canales de comercialización o si las provincias conservan el esquema que reserva la dispensa a las farmacias. Para el sector sanjuanino, el resultado no sólo afectará a los comercios: también determinará qué controles acompañarán el acceso cotidiano a los medicamentos.




