El histórico funcionario sanjuanino falleció a los 92 años. Fue ministro de Obras y referente técnico en la provincia.
El ingeniero Rodolfo Agustín Perelló falleció el sábado 22 de febrero de 2026, a los 92 años, dejando una extensa trayectoria en la función pública y en el ámbito académico de San Juan.
Nacido el 20 de diciembre de 1933, fue el séptimo hijo varón del matrimonio integrado por Carlos Perelló y Dominga Cantelloro de Perelló. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Don Bosco de Mendoza y luego cursó la carrera de Ingeniería en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo, en San Juan.
En 1973, con la creación de la Universidad Nacional de San Juan, la institución pasó a conformar la nueva casa de altos estudios provincial, donde Perelló ya había desarrollado tareas como ayudante de la Cátedra de Física.
Durante sus años de estudiante, a comienzos de la década del 60, se desempeñó en el Obrador Central. Tras graduarse como ingeniero, ingresó a planta permanente de la Dirección de Arquitectura, organismo desde el cual inició un sostenido camino dentro de la administración pública.
Su carrera política y técnica tuvo un punto central durante el primer gobierno de Leopoldo Bravo, cuando fue designado subsecretario y Director de Arquitectura. Posteriormente asumió como subsecretario de Obras y Servicios Públicos y, tras la renuncia de Bravo y la asunción del gobernador Luis Aguilar, fue nombrado ministro de Obras y Servicios Públicos de San Juan.
Perelló fue velado el domingo 23 de febrero. Sus restos fueron cremados en la ciudad de Mendoza y, por decisión familiar, permanecerán allí junto a sus abuelos y hermanos, en su provincia natal.
En el plano personal, estaba casado con Mary Loy Corrales (87) y fue padre de Bettina Inés Perelló (65) y Carlos Rodolfo Perelló (62).
Con su partida, San Juan despide a un profesional que dedicó gran parte de su vida al desarrollo de la infraestructura provincial y a la gestión pública.


El ingeniero Perelló fue el constructor de la estatua del Cristo de Tocota, que se levanta a unos 37 kilómetros de Bella Vista, en Iglesia. Se trata de la imagen de un Cristo blanco de 12 metros de altura, vigilante y protector de los valles iglesianos.





