El gobierno de España decidió este jueves reforzar la seguridad en Ceuta con la movilización de las Fuerzas Armadas, luego de que miles de personas cruzaran de forma irregular desde Marruecos en medio de una jornada de caos fronterizo que dejó al menos 11 muertos por ahogamiento en las últimas 24 horas. El Ministerio del Interior informó que los militares reforzarán a la Guardia Civil en las tareas necesarias para preservar la seguridad en el enclave.
La crisis se desató durante la mañana, cuando cientos de personas —entre ellas menores— se concentraron en la frontera entre la ciudad marroquí de Fnideq y Ceuta, atraídas por rumores de que el paso fronterizo sería abierto. Muchos intentaron cruzar a nado bordeando el espigón del Tarajal, mientras otros treparon la valla. Testigos describieron escenas de júbilo entre quienes lograron ingresar, mientras responsables de la Guardia Civil hablaban de una situación de «caos absoluto».
Las cifras difundidas varían de forma notable: fuentes policiales estiman entre 10.000 y 20.000 ingresos, mientras que la televisión pública española calculó un número mucho menor, de entre 2000 y 3000 personas. De confirmarse las cifras más altas, se trataría de la mayor crisis migratoria en Ceuta desde mayo de 2021.
Ante el desborde, el refuerzo policial se amplió con nuevos contingentes de la Guardia Civil, España acordó con Marruecos acelerar las devoluciones de quienes ingresaron irregularmente, y la Comisión Europea ofreció asistencia a través de Frontex. Italia, por su parte, evalúa suspender temporalmente el acuerdo de libre circulación de Schengen con España, según trascendió.
El presidente Pedro Sánchez viajará este viernes a Ceuta junto al ministro del Interior para recorrer la zona del Tarajal y reunirse con las fuerzas de seguridad y autoridades locales, luego de expresar en redes sociales que su gobierno está movilizando todos los recursos disponibles para normalizar la situación.
La crisis se produce apenas días después de un fallo del Tribunal Supremo español que impide devolver de forma automática a los migrantes interceptados en el mar rumbo a Ceuta o Melilla, únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con el continente africano.




