Lucas Gámez, el niño argentino de nueve años que era intensamente buscado en Venezuela tras los terremotos del país caribeño, fue hallado sin vida este miércoles. La noticia fue confirmada a LA NACION por la Cancillería argentina.
El chico, nacido en Buenos Aires, se encontraba junto a su tío en el segundo piso de un edificio del estado de La Guaira —el más golpeado por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5— cuando se produjo el derrumbe. Sus padres, Blancalida Martínez Coronado y Marco Gámez, ambos venezolanos, habían vivido más de una década en la Argentina antes de regresar a Venezuela en enero de este año por motivos personales.
Según pudo reconstruirse, Lucas había pasado el día en la playa y volvió al departamento con su tío apenas minutos antes de que ocurriera el primer temblor. La confusión inicial sobre la ubicación exacta de ambos había dificultado precisar el lugar del derrumbe. Finalmente, tras un operativo intenso que incluyó rescatistas de Brasil, el cuerpo del menor fue hallado entre los escombros del edificio.
El hallazgo se produjo un día después de que Lucas cumpliera nueve años. Su madre había compartido un video en el que, junto a familiares, cantaban el cumpleaños frente al lugar del operativo, mientras pedían por su aparición con vida.
Durante la búsqueda, el Gobierno argentino había enviado brigadas USAR, personal militar especializado en catástrofes y equipos médicos, trasladados en un avión Embraer, un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea y una aeronave de Aerolíneas Argentinas. Los rescatistas habían llegado a utilizar pruebas de sonido para detectar posibles signos vitales bajo los escombros.
Horas antes de conocerse el desenlace, la madre del niño había anunciado que se alejaría temporalmente de las redes sociales, cansada de los comentarios sobre cómo la familia atravesaba el proceso.
Finalmente fue el creador de contenido venezolano Kristopher Kerezsy, allegado a la familia, quien confirmó la noticia públicamente, precisando que tampoco sobrevivieron los familiares que estaban con Lucas en el momento del derrumbe.







