Las nevadas cambiaron el escenario hídrico y el Gobierno proyecta llenar Caracoles, Punta Negra y Ullum. Hidráulica trabaja sobre ríos, defensas y puntos críticos ante un verano con fuertes caudales y el riesgo adicional de lluvias intensas.
Después de años en los que el problema fue cómo administrar la escasez, San Juan se prepara para el desafío inverso: recibir un volumen extraordinario de agua proveniente del deshielo y evitar que las crecientes generen daños. La estrategia oficial no contempla vaciar preventivamente los grandes embalses, sino recuperar sus reservas, llenarlos de manera progresiva y regular los excedentes a través del sistema de presas.
Las nevadas acumuladas durante el invierno modificaron por completo las perspectivas para la temporada hídrica 2026-2027. Las estimaciones preliminares indican que el río San Juan tendrá un derrame muy superior a su promedio histórico, cercano a los 2.000 hectómetros cúbicos anuales, aunque el pronóstico definitivo dependerá de los cateos y de la evolución de las temperaturas.
Las proyecciones conocidas hasta ahora incluso ubican el posible derrame por encima de los 3.000 hectómetros cúbicos, aunque esa cifra todavía no constituye el pronóstico hídrico definitivo. Los mayores caudales se esperan para diciembre y enero, cuando se concentre el deshielo cordillerano.
El cambio es significativo. A fines de agosto, a los tres embalses del río San Juan todavía les faltaban aproximadamente 700 hectómetros cúbicos para completar una capacidad conjunta cercana a los 1.330 hm³. Caracoles estaba al 46%, Punta Negra al 46% y Ullum al 50%.
Los diques no se vaciarán
Frente a la perspectiva de una llegada extraordinaria de agua, una de las preguntas centrales es qué hará la Provincia con los embalses.
La estrategia conocida hasta ahora no consiste en vaciar Caracoles, Punta Negra y Ullum para generar espacio, sino en utilizar la capacidad todavía disponible para recuperar reservas después de una década marcada por la crisis hídrica.
Recursos Hídricos calcula que los tres embalses podrían alcanzar su máxima capacidad entre diciembre y enero, algo que no sucede de manera conjunta desde el ciclo 2016-2017.
El secretario de Recursos Hídricos y Energéticos, David Devia, anticipó que “se sabe que va a haber abundancia de agua en la provincia y que esto va a permitir que se llenen los diques de San Juan”.
El manejo, sin embargo, será progresivo. Las autoridades prevén controlar las cotas de las presas y realizar erogaciones programadas, permitiendo que parte del agua vuelva a circular por el cauce del río San Juan. Si las previsiones se cumplen, el agua podría volver a recorrer durante el verano sectores del lecho que permanecieron secos durante años.
El objetivo es doble: aprovechar el ciclo húmedo para recuperar reservas y conservar capacidad operativa para manejar el ingreso del agua.
Además, los técnicos consideran que mantener un volumen importante dentro de los embalses puede resultar favorable ante crecientes que transporten barro y sedimentos, porque permite una mayor dilución de la turbidez.
Una alcantarilla, entre los puntos críticos
La preocupación no termina en las presas. El Gobierno comenzó a trabajar sobre los lugares donde el aumento del caudal podría encontrar obstáculos.
Uno de los puntos considerados críticos está entre Punta Negra y Ullum, a la altura de calle Las Moras. Allí existe una alcantarilla cuya capacidad podría resultar insuficiente frente a un incremento importante del río.
Infraestructura proyecta construir un sistema de derivación que permita darle una salida alternativa al excedente cuando el volumen supere la capacidad de esa estructura.
La finalidad es evitar que el agua desborde y afecte el camino u otra infraestructura cercana. Paralelamente, se realizan correcciones y trabajos de protección sobre las márgenes del río en el tramo comprendido entre Punta Negra y Ullum.
Cauces y defensas, antes de que llegue el agua
Hidráulica desplegó además maquinaria en distintos departamentos para limpiar, ensanchar y encauzar ríos, retirar sedimentos y reforzar defensas.
En Jáchal se trabaja sobre aproximadamente 10 kilómetros del río, entre La Puntilla y El Portezuelo, con dos frentes sobre ambas márgenes. También están contempladas intervenciones en Huaco y Mogna.
En Calingasta avanzan tareas sobre el río Los Patos, con encauzamiento, corrección de márgenes y mantenimiento de las tomas de los canales San Guillermo y Santa Marta.
En Iglesia se mantienen las defensas sobre el arroyo Agua Negra, una intervención destinada también a proteger el canal que abastece a sectores de Las Flores, Guañizuil y Rodeo.
Valle Fértil, Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum integran asimismo el mapa de áreas bajo seguimiento, mientras los técnicos determinan dónde deberán incorporarse máquinas y nuevas obras antes del período crítico.
Recuperan capacidad en el dique Soldano
Otro punto estratégico es el dique Soldano, en Zonda, que cumple una función distinta a la de los grandes embalses hidroeléctricos.
La estructura recibe agua proveniente del río Blanco y es utilizada para controlar y conducir los caudales que llegan hacia Rivadavia. La acumulación de sedimentos había reducido su capacidad, por lo que se ejecutan tareas de limpieza, remoción de material y descolmatación.
En este caso, el dique se encuentra sin agua para permitir el ingreso de maquinaria y recuperar capacidad hidráulica antes de las crecientes.
También se interviene el dique Ignacio de la Roza, que posee 24 compuertas. La Provincia busca recuperar la mayor cantidad posible de las que están fuera de servicio para disponer de mayor capacidad de regulación.
Aguas abajo se estudia además retirar vegetación que creció durante los años de bajos caudales. El riesgo es que árboles y otros elementos sean arrastrados por una creciente, formen obstrucciones y dificulten el escurrimiento.
El mayor riesgo puede llegar con las lluvias
Aunque la nieve acumulada concentra la atención por el volumen de agua que aportará durante el deshielo, el Gobierno identificó otro factor potencialmente más peligroso: las lluvias intensas de verano.
El secretario General de la Gobernación, Emilio Achem, sostuvo que “el mayor riesgo son las posibles lluvias que generan creciente”.
La diferencia es importante. El aporte proveniente del deshielo puede ser proyectado y administrado gradualmente mediante los embalses. Una tormenta intensa sobre una cuenca determinada, en cambio, puede generar en poco tiempo una creciente cargada de barro, piedras, árboles y residuos.
Por ese motivo, el Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias, COPRE, incorporó a los municipios al esquema preventivo.
La Provincia pidió a las comunas limpiar acequias, canales, cunetas y desagües, retirar residuos y malezas y detectar lugares donde puedan producirse obstrucciones. También deberán identificar poblaciones ubicadas cerca de márgenes de ríos o zonas de desborde y prever lugares de evacuación y asistencia.
San Juan dispone además de 23 estaciones climatológicas y complementa esa información con datos de radares y sistemas de monitoreo de Mendoza y Córdoba para anticipar eventos meteorológicos.
También protegen la red eléctrica
El operativo preventivo alcanza a la infraestructura energética. El EPRE, Hidráulica y Naturgy comenzaron a relevar instalaciones de alta y extra alta tensión que podrían quedar expuestas a aluviones, erosión o crecientes asociadas al deshielo.
El objetivo es identificar previamente líneas, torres y otras instalaciones ubicadas en sectores vulnerables y determinar qué medidas serán necesarias para evitar interrupciones del servicio.
El esquema incluye además la coordinación con Vialidad, organismos de seguridad, municipios y empresas privadas que poseen maquinaria pesada y que podrían ser convocadas ante una emergencia.
Del déficit a administrar la abundancia
El escenario representa un giro completo respecto de comienzos de año. Durante los últimos ciclos, la preocupación estuvo puesta en preservar las cotas mínimas de seguridad y restringir el uso del agua. Ahora, las autoridades proyectan recuperar completamente los embalses y administrar un excedente que no se veía desde hace una década.
La incógnita principal estará en la velocidad del deshielo y el comportamiento de las lluvias estivales. Temperaturas muy elevadas pueden acelerar el aporte desde la cordillera, mientras una tormenta intensa puede sumar una creciente repentina a un sistema que ya estará recibiendo altos caudales.
Por eso, la estrategia oficial combina dos líneas: guardar la mayor cantidad posible de agua en Caracoles, Punta Negra y Ullum y, al mismo tiempo, liberar capacidad de conducción en ríos, cauces, defensas y desagües.
Después de años de sequía, el desafío de San Juan para el verano 2026-2027 ya no será solamente conseguir agua. Será administrar una temporada excepcional sin que la abundancia se transforme en un riesgo.





