Tras semanas de crisis política, la Casa Rosada reabre la sala de prensa, reactiva la agenda y apuesta a recuperar iniciativa.
El Gobierno nacional inició un proceso de reordenamiento político con el objetivo de retomar la agenda de gestión tras más de dos meses de turbulencias marcadas por denuncias, salidas de funcionarios y desgaste mediático. La reapertura de la sala de prensa en Casa Rosada y el regreso de las conferencias oficiales funcionan como primer gesto de normalización.
Desde el entorno presidencial sintetizan el momento con una consigna: “retomar la normalidad” . En esa línea, el vocero y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volverá a exponerse públicamente luego de haber quedado en el centro de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
El relanzamiento ocurre tras una seguidilla de episodios que impactaron en la estabilidad del Ejecutivo. A la situación de Adorni se sumó la salida de Carlos María Frugoni, ex funcionario de Economía, tras admitir la omisión de siete propiedades en Miami, y cuestionamientos por gastos en Nucleoeléctrica Argentina S.A. .
Como parte de la estrategia, la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, habilitó nuevamente el ingreso de periodistas a la Casa Rosada, restringido desde el 23 de abril en una decisión sin precedentes recientes. El regreso, sin embargo, estará condicionado por nuevas limitaciones operativas para la prensa.
En paralelo, el Ejecutivo busca reactivar el frente legislativo. Tras el envío de nueve proyectos clave, el oficialismo aún enfrenta dificultades para conseguir mayorías. Entre las prioridades figuran la reforma electoral, la denominada Ley Hojarasca y proyectos vinculados a propiedad privada .
La hoja de ruta incluye además un nuevo viaje internacional del presidente Javier Milei, quien partirá hacia Estados Unidos —su cuarta visita en 2026— para participar en la Conferencia Global del Instituto Milken, en un intento de sostener visibilidad externa mientras recompone el frente interno.
En el plano político, el oficialismo reconoce la necesidad de acuerdos. “Hace falta un blindaje político para sostener el programa”, admiten fuentes con acceso a la mesa chica, en referencia a la negociación con gobernadores y aliados legislativos .
El desafío inmediato del Gobierno será sostener este intento de relanzamiento en un contexto de fragilidad política y alta exposición pública. La capacidad de reconstruir alianzas y ordenar la comunicación definirá si logra consolidar una nueva etapa o si persiste el escenario de inestabilidad.






