El asesinato de la joven rosarina, ocurrido en Barreal, se convirtió en el segundo femicidio registrado en la provincia durante 2026. Desde 2007, el listado de víctimas asciende a 28 y al menos 40 niños y niñas quedaron sin sus madres.
El asesinato de Camila Agustina Vechiarello volvió a poner en el centro de la escena la violencia de género en San Juan. La joven, de 26 años, era oriunda de Rosario y se encontraba en Barreal, Calingasta, donde realizaba su formación como aspirante a integrar Gendarmería Nacional.
El cuerpo de Vechiarello fue encontrado sin vida en la vía pública, en la zona de calle Presidente Roca y avenida San Martín. Presentaba múltiples heridas provocadas con un arma blanca. Por el hecho quedó detenido su pareja, Carlos Gonzalo Riveros, de 25 años, también vinculado a la formación para ingresar a la fuerza de seguridad.
Según la investigación, luego del ataque Riveros intentó quitarse la vida, aunque sobrevivió y quedó bajo custodia policial. La causa quedó en manos de la UFI Delitos Especiales y el sospechoso fue imputado por homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género.
El caso de Camila constituye el segundo femicidio ocurrido en San Juan durante 2026. El primero tuvo como víctima a Gemma Giselle Álvarez, asesinada el 30 de julio en la zona de La Costanera, en Chimbas. Por ese crimen fue detenida su expareja, Matías Exequiel Marín. Ambos hechos quedaron separados por apenas 45 días.
Con la muerte de Vechiarello, el registro histórico provincial llegó a 28 femicidios desde 2007. El relevamiento también muestra que 2019 fue el período más crítico de la serie, con cuatro mujeres asesinadas en contextos de violencia de género.
Además, el impacto de estos crímenes alcanza a las familias de las víctimas y, especialmente, a sus hijos. De acuerdo con el registro difundido junto con la estadística, al menos 40 niños y niñas quedaron sin sus madres como consecuencia de estos femicidios.
El antecedente más antiguo de la serie corresponde a 2007, mientras que a lo largo de los años se fueron incorporando nuevos casos. Entre ellos aparecen asesinatos ocurridos en 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2016, 2022 y 2024, hasta llegar a los dos registrados durante este año.
Uno de los casos que marcó especialmente la estadística fue el de María Cristina Olivares, asesinada en Pocito en 2012. Su crimen ocurrió antes de que la legislación argentina incorporara formalmente el femicidio como agravante del Código Penal, modificación que fue sancionada en diciembre de ese año.
La estadística volvió a crecer en 2026 después de que 2025 cerrara sin víctimas directas de femicidio registradas en San Juan. Con los asesinatos de Gemma Álvarez y Camila Vechiarello, la provincia volvió a atravesar un año con dos casos, una situación que también se había producido en 2020 y 2022.
El caso de Camila, además de conmocionar a Barreal y al resto de la provincia, reavivó el reclamo de familiares de otras víctimas para fortalecer las políticas de prevención y asistencia frente a la violencia de género. La dimensión de la cifra deja expuesto que detrás de cada número existe una historia familiar y un impacto que se extiende mucho más allá del momento del crimen.




