Las ventas cayeron 6,3% en febrero y 3,4% interanual, con supermercados como principal foco de la retracción.
El consumo masivo volvió a mostrar un fuerte deterioro en febrero, con una caída de 6,3% mensual y 3,4% interanual, según datos de la consultora Scentia. El indicador se ubica así en su nivel más bajo desde septiembre de 2024, consolidando una tendencia recesiva en el arranque de 2026.
El impacto fue generalizado en todos los canales de venta, aunque los supermercados lideraron la caída, con una baja de 5,9% interanual y 6,3% frente a enero. También se registraron retrocesos en farmacias (-9,1%), autoservicios (-6,4%), kioscos (-6,2%) y mayoristas (-5,8%), reflejando un ajuste transversal en el consumo cotidiano.
En contraste, el único canal que mostró una dinámica positiva fue el e-commerce, con un crecimiento de 26,5% interanual, aunque incluso allí se observó una baja mensual de 2,6%, lo que sugiere una desaceleración.
El deterioro del consumo está directamente vinculado al contexto económico. Los salarios registraron una pérdida real de 7,3% entre septiembre de 2025 y enero de 2026, mientras la inflación mantiene una tendencia sostenida al alza.
A la par, el mercado laboral también muestra señales de fragilidad: el desempleo alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, con una creciente precarización del empleo. En ese escenario, la mora en los hogares trepó al 10,6% en el sistema bancario —máximo en más de 20 años— y supera el 27% en entidades no financieras.
El ajuste ya impacta en productos básicos. En supermercados, las ventas de bebidas sin alcohol cayeron hasta 11%, los perecederos más del 7% y los productos de higiene más del 5%, evidenciando un recorte incluso en bienes esenciales.
El cuadro refleja un consumo defensivo y en retroceso, condicionado por la pérdida de ingresos y el endeudamiento. Sin señales de recomposición del poder adquisitivo, el escenario anticipa una prolongación de la caída, con impacto directo en la actividad económica y el entramado comercial.





