Carina Balmaceda, coordinadora del gabinete psicológico del sistema de emergencias, aseguró que las consultas aumentaron después de la pandemia. Soledad, problemas económicos y consumos aparecen entre los factores de riesgo. El servicio cuenta con cinco psicólogos y funciona las 24 horas.
Las llamadas al 911 por situaciones vinculadas con la salud mental aumentaron de manera relevante después de la pandemia, según explicó Carina Balmaceda, psicóloga y coordinadora del gabinete psicológico del sistema de emergencias, durante una entrevista en el programa La Ventana.
Balmaceda señaló que el aislamiento, la incertidumbre sobre el futuro, las pérdidas y los duelos marcaron un punto de inflexión en las consultas que recibe el servicio. “Hubo un aumento relevante de casos de ingresos de llamados por esta problemática”, afirmó.
La especialista explicó que las crisis no pueden asociarse exclusivamente con una determinada época del año. Aunque septiembre y la llegada de la primavera suelen vincularse con un incremento de determinadas problemáticas, advirtió que actualmente las situaciones de riesgo se presentan durante todo el año y responden a múltiples causas.
Entre los factores que deben observarse mencionó especialmente la soledad. “La soledad a veces puede estar asociada también a desesperanza”, explicó, y señaló que esa condición puede convertirse en un elemento de riesgo cuando se combina con otras circunstancias personales.
La situación económica también forma parte de la evaluación. Consultada sobre personas que atraviesan dificultades financieras graves, Balmaceda confirmó que “es otro de los factores de riesgo a tener en cuenta”.
A ese escenario se suman los consumos problemáticos. La psicóloga indicó que el alcohol y otras sustancias constituyen indicadores relevantes, particularmente cuando aparecen asociados con determinados grupos etarios y con otras situaciones de vulnerabilidad.
Adolescentes que llaman al 911
Uno de los puntos que destacó Balmaceda es la presencia de adolescentes entre quienes recurren directamente al sistema de emergencias.
Según explicó, las llamadas realizadas por niños no son frecuentes, pero sí existen adolescentes que utilizan el 911 para expresar lo que les ocurre y solicitar ayuda.
En cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, sostuvo que ambos recurren al servicio. Sin embargo, señaló que estadísticamente los varones tienen mayor incidencia entre los fallecimientos, mientras que las mujeres también utilizan con frecuencia la línea para solicitar orientación, tanto para ellas mismas como para acompañar a otra persona.
Cinco psicólogos y atención durante las 24 horas
El gabinete psicológico está integrado por cinco profesionales que realizan guardias durante las 24 horas, todos los días, además de los operadores civiles que reciben inicialmente las comunicaciones.
El mecanismo comienza con una llamada al 911. Cuando el operador determina que se trata de una situación comprendida dentro de los criterios de intervención psicológica, la comunicación es transferida al profesional que se encuentra de guardia.
“No hay un rostro, sólo hay una voz”, describió Balmaceda sobre una de las particularidades de la asistencia telefónica. Para la especialista, que una persona tome la decisión de comunicarse tiene una importancia central: “La persona ya está en ese momento solicitando ayuda”.
La intervención tampoco necesariamente termina cuando finaliza la conversación. Los llamados quedan registrados y la información es puesta en conocimiento del área de Salud Pública y del programa provincial de prevención del suicidio, desde donde pueden realizarse las derivaciones correspondientes.
También existen personas que vuelven a comunicarse después de un tiempo. Balmaceda explicó que, dependiendo de su situación y de si se encuentran o no bajo tratamiento, algunos usuarios reconocen al servicio como un espacio al cual recurrir cuando atraviesan una nueva crisis.
“Hay un otro que me escucha y me permite también el desahogo, el poder ponerle voz y palabra a lo que me está pasando”, sostuvo.
El problema de las llamadas falsas
La coordinadora también confirmó que el sistema recibe bromas o comunicaciones falsas. Además del uso indebido de un servicio de emergencia, esas llamadas generan otro problema: pueden ocupar la línea mientras una persona atraviesa una situación real y necesita asistencia inmediata.
Por eso, Balmaceda remarcó la necesidad de utilizar responsablemente el 911.
A medida que las consultas vinculadas con salud mental adquieren mayor presencia durante todo el año, el desafío será fortalecer la articulación entre la respuesta inmediata del sistema de emergencias y el posterior seguimiento sanitario. En ese esquema, la primera llamada puede convertirse en el punto de entrada para que una persona en crisis acceda a asistencia profesional.




