La Habana confirmó contactos recientes con Washington mientras la isla enfrenta escasez extrema de combustible, apagones y el impacto del bloqueo petrolero impulsado por Donald Trump.
El Gobierno de Cuba confirmó que representantes oficiales mantienen conversaciones recientes con Estados Unidos, en un contexto de creciente deterioro económico y presión energética sobre la isla.
El anuncio fue formalizado por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y ratificado por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien explicó que el objetivo inicial de los contactos es “identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución”.
Según el mandatario, el diálogo se desarrolla “bajo los principios de igualdad y respeto a la soberanía de ambos países”, aunque evitó detallar el nivel o el formato de las negociaciones.
Hasta ahora, La Habana había mantenido silencio sobre cualquier canal diplomático, pese a que Donald Trump había insinuado públicamente que existían conversaciones en marcha con el gobierno cubano.
Crisis energética y presión económica
La confirmación del diálogo se produce en medio de una crisis energética sin precedentes recientes en la isla. Díaz-Canel reconoció que “hace más de tres meses que no entra un barco de combustible en el país”, situación que ha profundizado los apagones, la paralización del transporte y la escasez generalizada.
El presidente atribuyó el escenario al bloqueo petrolero impuesto por la administración Trump, que restringió el envío de crudo desde países aliados como Venezuela y México.
La presión aumentó hace 43 días, cuando Washington declaró emergencia nacional respecto a Cuba, medida que endureció las restricciones energéticas y comerciales contra el régimen.
Factor político en Washington
La estrategia estadounidense es impulsada por Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, de origen cubanoamericano, quien según reportes lidera las gestiones diplomáticas vinculadas al futuro político de la isla.
El endurecimiento de las sanciones busca forzar cambios estructurales en el sistema cubano, en línea con la política exterior que la Casa Blanca aplica también en la región tras su intervención en Venezuela.
Trump incluso anticipó que Cuba podría experimentar transformaciones antes de fin de año, sin precisar si esas modificaciones surgirían de negociación política o de presión económica.
Un diálogo condicionado
Aunque el reconocimiento de contactos marca un giro en la narrativa oficial de La Habana, el proceso se produce en medio de una presión económica creciente que amenaza la estabilidad interna.
Con la economía debilitada, el suministro energético restringido y el malestar social en aumento, las conversaciones con Washington podrían convertirse en un factor decisivo para el rumbo político y económico de Cuba en los próximos meses.
Fuente: Clarín





