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Crimen en Chimbas: el fiscal confirmó que intentaron desviar la investigación y contó detalles

Crimen en Chimbas: el fiscal confirmó que intentaron desviar la investigación y contó detalles

La pericia realizada al joven de 19 años fallecido tras recibir un disparo permitió establecer una trayectoria que no coincide con el primer relato aportado por los testigos. La causa quedó vinculada al fuero de Menores y se investiga si el tiro fue accidental mientras manipulaban un arma.

La investigación por la muerte de un joven de 19 años ocurrida en Chimbas dio un giro significativo luego de conocerse los resultados de la autopsia. El fiscal de la UFI CAVIG, Roberto Ginsberg, confirmó que el estudio forense aportó elementos determinantes para reconstruir la mecánica del disparo y detectó inconsistencias con las primeras declaraciones tomadas en el lugar.

De acuerdo con la información incorporada al expediente, la víctima, identificada como Gonzalo Martín Quinteros Olmos, recibió un disparo en una vivienda de la Villa 1° de Mayo. En un primer momento, la investigación estuvo orientada hacia la posibilidad de que un grupo de personas encapuchadas hubiera ingresado al domicilio, en un contexto marcado por amenazas previas y una denuncia por extorsión.

Sin embargo, la autopsia modificó esa hipótesis. El examen determinó que el proyectil ingresó por la zona maxilar izquierda y salió por la región cervical derecha. Esa trayectoria, sumada a la distancia establecida por los peritos, no resultaría compatible con la versión que inicialmente habían aportado quienes se encontraban en el inmueble.

A partir de esas contradicciones, los investigadores volvieron a tomar declaraciones a las personas que estaban presentes cuando ocurrió el disparo. En esa segunda instancia surgió que una adolescente de 16 años, novia del fallecido, habría estado manipulando el arma en el momento en que se produjo la detonación.

La explicación que comenzó a tomar fuerza sostiene que el arma se encontraba cargada y que el disparo podría haberse producido accidentalmente mientras era manipulada. No obstante, esa circunstancia todavía deberá ser determinada por la Justicia de Menores, que deberá establecer las responsabilidades que correspondan y definir si se trató de un hecho involuntario o si existió otra conducta detrás de la muerte.

El contexto previo también forma parte de la investigación. La noche anterior se había registrado una trifulca en un boliche y, según la reconstrucción del caso, las amenazas que había recibido el joven habían generado preocupación entre sus allegados. Por ese motivo, en la vivienda había un arma que, según la hipótesis investigada, terminó siendo manipulada durante una reunión.

En el momento del disparo se encontraban varios amigos en el domicilio. No había familiares de la víctima, y los investigadores sospechan que algunos de los presentes habrían intentado sostener inicialmente una versión diferente para proteger a la adolescente y desviar la pesquisa.

Así, las primeras declaraciones habrían apuntado hacia las amenazas previas y la posible intervención de terceros como responsables del ataque. Esa línea perdió fuerza luego de que los resultados de la autopsia mostraran que la mecánica del disparo no coincidía con el relato inicial.

Ahora, además de determinar qué ocurrió exactamente con el arma y quién realizó el disparo, la Justicia deberá establecer qué responsabilidad tuvieron las personas que estuvieron presentes y que eventualmente pudieron haber aportado información falsa o intentado encubrir lo sucedido.

La causa fue derivada al ámbito de la Justicia de Menores debido a que la principal sospechosa es menor de edad. El juez de Menores Jorge Toro deberá intervenir en la situación procesal de la adolescente, mientras continúan las pericias y las medidas destinadas a esclarecer definitivamente cómo murió el joven.