El hallazgo de un burro faenado en 25 de Mayo y la normativa vigente refuerzan las alertas sobre posibles circuitos clandestinos.
Un caso de robo de un animal en San Juan encendió alarmas en medio de la polémica nacional por el consumo de carne equina. En el departamento 25 de Mayo, un burro denunciado como robado fue hallado desmembrado y con signos de faenamiento, lo que refuerza las sospechas sobre posibles circuitos informales de comercialización de este tipo de carne.
El hallazgo ocurrió el 14 de abril alrededor de las 14 horas, en la zona de Ruta Provincial 270 y Calle Divisoria, tras un operativo de la Policía Rural y la Comisaría 10°. En el lugar se encontraron restos del animal —cabeza, extremidades y órganos—, confirmando que había sido faenado.
La investigación se había iniciado días antes, tras la denuncia del propietario por el robo del animal desde su finca en Calle 2 y Calle 20. El contexto amplifica la gravedad del hecho: coincide con un debate nacional sobre la eventual comercialización de carne equina.
Aunque no hay confirmación oficial sobre el destino de la carne, el episodio aporta indicios concretos de prácticas clandestinas, vinculadas al consumo o venta fuera de controles sanitarios.
Marco legal: venta prohibida en el país
Desde Inspección Sanitaria de San Juan fueron categóricos: la venta de carne de burro no está permitida en Argentina.
El titular del área, Néstor Navarro, explicó que la faena de equinos puede realizarse en plantas habilitadas, pero exclusivamente con destino a exportación.
“Hoy no es legal la venta de carne de burro en Argentina. Para que eso ocurra, debe modificarse el Código Alimentario”, afirmó el funcionario.
Además, advirtió que cualquier oferta en carnicerías constituye una infracción: “Si aparece un cartel ofreciendo este tipo de carne, se debe denunciar. Es una situación ilegal”.
Un fenómeno bajo sospecha
A nivel país, distintos episodios han expuesto circuitos donde la carne equina —incluida la de burro— ingresa al mercado informal sin trazabilidad. En ese marco, el caso de San Juan se suma como una señal de alerta.
Desde el área sanitaria también señalaron que en la provincia no es habitual la faena de equinos, y que cuando se detecta suele tratarse de prácticas clandestinas intervenidas por la Policía Rural.
El trasfondo económico no es menor: el aumento sostenido del precio de la carne vacuna podría estar incentivando alternativas ilegales, con riesgos sanitarios y comerciales.
El avance de la investigación será clave para determinar responsabilidades, pero el episodio ya deja planteado un escenario sensible: la posible existencia de consumo no declarado de carne equina, en un circuito que desafía los controles oficiales y abre un nuevo frente de preocupación en la cadena alimentaria provincial.






