Con un equipo alternativo y el debut goleador del paraguayo Adam Bareiro, el Xeneize venció 2-0 a Gimnasia de Chivilcoy. Ahora espera por el ganador de Sarmiento y Tristán Suárez.
Sin lugar para los batacazos. Boca Juniors dio el paso necesario en la Copa Argentina al derrotar por 2 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy en un colmado Estadio Padre Martearena. En una noche donde la efectividad fue la clave, el equipo de Claudio Úbeda alejó los fantasmas del mal funcionamiento y selló su clasificación a la siguiente ronda.
La gran figura de la noche fue, sin dudas, Adam Bareiro. El delantero paraguayo, que hacía su presentación oficial con la camiseta azul y oro tras su polémico paso por River, demostró por qué Boca apostó por él:
- El primero: Llegó sobre el cierre de la primera etapa, destrabando un partido que se estaba volviendo denso para el Xeneize.
- El segundo: Apenas comenzado el complemento, Bareiro facturó nuevamente para poner cifras definitivas y liquidar cualquier esperanza del equipo del Federal A.

📋 Lo que dejó el partido
Boca utilizó un once alternativo para cuidar piernas de cara al torneo local, y aunque el resultado pudo ser más abultado por la diferencia de jerarquía, el objetivo de avanzar sin sobresaltos se cumplió con creces.
Ahora, el Xeneize deberá esperar hasta abril para conocer a su próximo rival, que saldrá del duelo entre Sarmiento de Junín y Tristán Suárez.
💡 El Análisis:
Para Úbeda, esta victoria en Salta es un «doble triunfo». Primero, porque el equipo recuperó el gol y la solidez defensiva; segundo, porque el debut de Bareiro con dos goles es un mensaje directo a la vereda de enfrente en plena crisis por la salida de Gallardo. Boca no brilló, pero fue práctico y contundente, algo vital en este tipo de torneos donde un error te deja afuera.





