La Justicia sanjuanina cerró este lunes un expediente que mantuvo en vilo al mundo judicial de la provincia. El abogado penalista Oscar Leopoldo Adárvez fue sentenciado a dos años y cuatro meses de prisión por portación ilegítima de arma de fuego.
El origen de la causa se remonta al 18 de abril de 2025. Esa jornada, la policía acudió al estudio jurídico de Adárvez y lo encontró con un revólver marca Tanque calibre .38 especial y cinco cartuchos. El letrado explicó que su hija lo alertó por teléfono de que la puerta del lugar estaba abierta y temía un robo, por lo que acudió a resguardar sus pertenencias. Afirmó ser usuario con carnet de portación, aunque no pudo mostrarlo en ese momento. El arma fue analizada por Criminalística y el informe balístico confirmó que estaba lista para disparar.
En un momento clave, la sala de monitoreo del CISEM informó que Adárvez llevaba un arma de fuego en su cintura. Los efectivos policiales le solicitaron que la exhibiera, y él la mostró. Esa filmación se convirtió en la prueba central del proceso.
A principios de diciembre de 2025, apenas comenzado el debate, el propio imputado —quien ejercía su propia defensa— solicitó que le realizaran una junta interdisciplinaria para confirmar si era imputable. Los resultados, dados a conocer el 30 de diciembre, determinaron que Adárvez era una persona totalmente cuerda.
La última audiencia también quedó anulada por vencimiento de plazos procesales, según el artículo 377 del Código Procesal Penal de San Juan. El debate finalmente se reanudó el lunes 2 de marzo.
Adárvez es una figura conocida en San Juan: fue candidato a gobernador en 1987 por la UCD, defendió a familias gitanas en causas resonantes y mantuvo presencia en medios de comunicación. Su condena marca el cierre de un proceso que se extendió por casi un año.





