Mauro Alberto Araya Pereyra aceptó su culpabilidad en un juicio abreviado. Recibió dos años de prisión condicional tras ser identificado por cámaras de seguridad.
La Justicia de San Juan resolvió este viernes la situación procesal del hombre que generó indignación en la comunidad de Pocito. En una audiencia celebrada ante el juez Eugenio Barbera, el acusado Mauro Alberto Araya Pereyra admitió su responsabilidad en el hecho y fue condenado a dos años de prisión de cumplimiento condicional por el delito de abuso sexual simple. La sentencia incluye, además, una estricta restricción de acercamiento a la víctima.
El episodio ocurrió a plena luz del día en un kiosco de la zona. Según las imágenes captadas por cámaras de seguridad que se viralizaron rápidamente, el sujeto circulaba en una motocicleta de 110 cc. Al ver a la menor que conversaba con un comerciante, redujo la velocidad, subió a la vereda y realizó un tocamiento indebido antes de darse a la fuga. El registro fílmico fue la pieza clave para que los investigadores pudieran individualizar la patente del rodado.
La detención de Araya Pereyra, de profesión metalúrgico, se concretó apenas unas horas después del ataque durante un operativo de tránsito. Tras el análisis de las grabaciones, la policía logró interceptarlo y trasladarlo a la Central de Policía. La causa quedó en manos de los fiscales Valentina Bucciarelli y Nahuel Ibazeta, de la UFI ANIVI, quienes recolectaron las pruebas necesarias para llevar al imputado ante el tribunal.
Finalmente, la defensa del acusado, ejercida por el abogado Claudio Figueroa, acordó con la Fiscalía la realización de un juicio abreviado. Al declararse culpable, el motociclista evitó la prisión efectiva, pero quedará sujeto a reglas de conducta y a la supervisión de la Justicia. El caso cerró con una condena rápida gracias a la contundencia de las pruebas fílmicas que permitieron su identificación y arresto inmediato.





