La nafta súper se ubicó en $2.148 por litro en la provincia, frente a una referencia nacional de $2.099. San Juan aparece en la franja intermedia del mapa de precios, mientras la minería sostiene parte de la demanda de combustibles en un mercado nacional en retroceso.
San Juan se ubica en la franja intermedia del ranking nacional de precios de los combustibles, aunque cargar nafta súper en la provincia resulta más caro que el promedio del país. El litro se ubicó en junio en torno a $2.148, unos $49 por encima de la referencia nacional de $2.099.
La diferencia equivale a alrededor del 2,3% y coloca a la provincia lejos de los dos extremos del mapa argentino: Misiones registró la nafta súper más cara, con una mediana de $2.224, mientras Tierra del Fuego presentó los valores más bajos. Entre ambas existe una brecha de $523 por litro, cercana al 25%.
El panorama sanjuanino presenta además una particularidad frente a buena parte del país. Mientras las ventas nacionales muestran signos de retracción, la actividad minera aparece como uno de los factores que sostienen el movimiento de combustibles en la provincia, especialmente por su incidencia sobre la demanda vinculada con transporte y actividad productiva. Un relevamiento local basado en los datos sectoriales también identificó a la minería como el principal motor diferencial de la demanda provincial.
El gasoil grado 2, directamente relacionado con el transporte de cargas y las actividades productivas, se ubicó en San Juan alrededor de $2.254 por litro, también dentro de una franja intermedia en la comparación nacional.
La posición de San Juan permite dimensionar un mercado con fuertes diferencias territoriales. Un automovilista puede pagar más de $500 adicionales por exactamente el mismo tipo de combustible dependiendo de la provincia donde cargue.
La explicación combina varios componentes: precio del petróleo, biocombustibles, impuestos nacionales y provinciales, tasas municipales y costos de transporte y distribución. La distancia respecto de refinerías y terminales de despacho también tiene incidencia en el precio final.
A nivel nacional, sobre las naftas y el gasoil pesan el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono, dos tributos de monto fijo cuya actualización está vinculada con la inflación.
Sin embargo, esa carga tributaria nacional no explica por sí sola las diferencias entre jurisdicciones. Uno de los factores determinantes es el régimen especial vigente para la Patagonia.
La legislación nacional exime del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos a las naftas destinadas al consumo en Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. El beneficio alcanza además al partido bonaerense de Patagones y al departamento mendocino de Malargüe.
San Juan está fuera de ese régimen, por lo que no cuenta con esa ventaja tributaria sobre el precio de las naftas.
A ese componente se suman Ingresos Brutos y, dependiendo de la jurisdicción, tasas municipales aplicadas directamente sobre los combustibles. Esa combinación ayuda a explicar por qué incluso entre provincias vecinas pueden registrarse diferencias relevantes en los surtidores.
En el mercado sanjuanino también existen brechas entre petroleras. Como referencia, durante mayo la nafta súper de YPF se vendía a $2.138, mientras Shell alcanzaba los $2.199 y Axion los $2.169.
La dispersión provincial se produce, además, en medio de un escenario nacional de menor consumo. Durante los primeros seis meses de 2026, las ventas de combustibles al público retrocedieron 1,3% interanual y marcaron el volumen más bajo para un primer semestre desde 2021.
En junio, la caída se profundizó: las ventas totalizaron 1,33 millones de metros cúbicos, 2,9% menos que un año atrás. Las naftas disminuyeron 1,9% y el gasoil retrocedió 4,2%.
El comportamiento, sin embargo, no fue uniforme. Mientras varias provincias sufrieron caídas pronunciadas, los distritos con mayor actividad petrolera, agropecuaria o minera encontraron motores capaces de amortiguar la retracción. San Juan aparece dentro de ese último grupo por el movimiento asociado a la minería.
La composición del consumo también refleja cambios en los hábitos de los automovilistas. A nivel nacional, la nafta súper retrocedió 2,1% interanual en junio y el gasoil común cayó 8,9%, mientras el gasoil premium avanzó 4%.
Otro factor que presiona sobre las estaciones es el creciente uso de medios digitales de pago. Según datos sectoriales, alrededor del 70% de las operaciones ya se realiza mediante billeteras virtuales, tarjetas de débito o crédito, mecanismos que generan costos adicionales para los expendedores.
En ese escenario, YPF continúa dominando el mercado argentino, con aproximadamente 57% de las ventas, y mantiene generalmente precios inferiores a los de sus principales competidores.
Para San Juan, la evolución de los surtidores tendrá una doble incidencia durante los próximos meses. Por un lado, impactará directamente sobre el bolsillo de los automovilistas y los costos del transporte. Por otro, será una variable cada vez más relevante para una economía que proyecta mayor movimiento logístico por el desarrollo de los grandes proyectos mineros.
Fuente: Clarín




