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CART: el decano Castro lleva al Senado la pelea para destrabar el radiotelescopio

CART: el decano Castro lleva al Senado la pelea para destrabar el radiotelescopio

El decano de Ciencias Exactas de la UNSJ expondrá este martes ante la Comisión de Ciencia y Tecnología. Tras más de un año de gestiones ante organismos nacionales, Aduana, Defensa y la Embajada china, buscará explicar por qué una obra que asegura está al 90% continúa paralizada en Barreal.

Después de más de un año de gestiones sin una definición del Gobierno nacional, el decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, Jorge Castro, llevará este martes 25 de agosto al Senado la situación del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART), una obra científica de gran escala que permanece paralizada en Barreal y cuya finalización quedó atravesada por trabas administrativas y una creciente disputa geopolítica.

Castro fue convocado a la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara alta, donde expondrá la historia del proyecto, su estado actual y, fundamentalmente, las gestiones realizadas para intentar reactivarlo.

El punto que la UNSJ buscará instalar ante los legisladores es concreto: según Castro, el CART alcanzó actualmente un 90% de avance, pero no puede completarse mientras continúen sin resolverse la renovación del convenio institucional y la situación de componentes enviados desde China que permanecen retenidos en Buenos Aires.

El conflicto comenzó a profundizarse después del 22 de junio de 2025, cuando venció el convenio entre la UNSJ, el Gobierno de San Juan, el Conicet y la Academia China de Ciencias. Según la Universidad, el Conicet no aprobó su renovación.

La falta de acuerdo terminó afectando también el ingreso de equipamiento. Cuatro contenedores con piezas necesarias para completar el radiotelescopio permanecen retenidos en Aduana.

El cargamento llegó desde China el 3 de septiembre de 2025. Además de los componentes declarados, la Aduana detectó elementos que no figuraban en la documentación presentada. Según explicó posteriormente Castro, esos bienes fueron decomisados, pero la Universidad solicitó que se permitiera continuar el trámite correspondiente al equipamiento científico declarado.

No hubo acuerdo y el material necesario para completar el CART continuó inmovilizado.

De Aduana a Defensa: un año de gestiones

Desde entonces, Castro encabezó una sucesión de gestiones que pasó por diferentes organismos del Estado nacional.

La UNSJ realizó planteos ante el Conicet, la Secretaría de Ciencia, la Subsecretaría de Políticas Universitarias, Aduana y el Ministerio de Defensa, pero hasta ahora no consiguió una solución definitiva.

En noviembre de 2025, después de una reunión con autoridades aduaneras que no permitió destrabar los contenedores, Castro llegó a reclamar públicamente la intervención del gobernador Marcelo Orrego para intentar abrir una instancia política con Nación.

El frente más importante durante 2026 pasó a ser Defensa. En marzo, Castro confirmó que había solicitado formalmente una audiencia con el ministro Carlos Presti y sostuvo que la Universidad estaba realizando “gestiones diplomáticas, científicas y políticas”.

Un mes después reveló que mantenían contactos prácticamente diarios con la cartera para conseguir una reunión.

La intervención de Defensa responde a una decisión adoptada por el Gobierno nacional en abril de 2025, que estableció que la instalación y funcionamiento de estaciones, radares de observación aeroespacial y sistemas análogos debe contar con la intervención previa de ese ministerio.

Para la UNSJ, esa exigencia agregó una nueva instancia a un proyecto que llevaba años de desarrollo y cuya estructura principal ya estaba construida.

El respaldo chino y otro intento de negociación

Las gestiones también avanzaron por la vía diplomática.

El 4 de junio de 2026, Castro fue recibido en Buenos Aires por el embajador de China en Argentina, Wang Wei, junto con representantes de la Facultad de Ciencias Exactas y del Observatorio Astronómico Félix Aguilar. Durante ese encuentro, la representación china ratificó su respaldo a la continuidad del CART.

La Universidad sostiene además contactos prácticamente diarios con los responsables científicos chinos del proyecto, aunque la actividad en Barreal quedó reducida. Sólo permanece un ingeniero chino vinculado con los trabajos y las tareas continúan principalmente en el terreno académico y teórico.

Ante la falta de respuestas, la UNSJ abrió recientemente otro frente: comenzó a buscar intermediación de dirigentes sanjuaninos vinculados con el oficialismo nacional para conseguir una reunión en Jefatura de Gabinete.

Castro planteó además una alternativa para despejar cuestionamientos sobre una eventual utilización exclusiva por parte de China: ampliar la participación de consorcios científicos internacionales en los tiempos de observación del radiotelescopio.

El convenio original establecía una distribución del tiempo de uso de 60% para China, 20% para la comunidad científica argentina y 20% para investigadores y proyectos internacionales. La propuesta universitaria apunta ahora a profundizar esa apertura.

La comparecencia de este martes ante el Senado se convierte así en un nuevo escalón de esa estrategia.

La versión del Gobierno nacional

El Ejecutivo nacional dio su explicación sobre el conflicto en abril de este año, durante un informe del entonces jefe de Gabinete Manuel Adorni ante la Cámara de Diputados.

Según la posición oficial, mientras el Conicet negociaba la renovación del convenio original, la UNSJ y la Academia China de Ciencias firmaron un acuerdo bilateral y esa decisión interrumpió el proceso de extensión del entendimiento cuatripartito.

La Universidad rechaza esa interpretación.

Castro sostiene que el convenio bilateral se firmó precisamente porque la renovación no avanzaba y porque era necesario dar un marco institucional al cargamento que ya viajaba hacia la Argentina. Según su explicación, ese instrumento no sustituía ni prorrogaba el convenio entre las cuatro instituciones.

Una obra financiada por China

Otro argumento que Castro llevará al Senado es que la paralización no responde a la falta de financiamiento de la infraestructura principal.

La contraparte china financia el instrumento y la obra vinculada con su instalación. Castro estimó anteriormente el desarrollo en alrededor de US$15 millones y sostuvo que la Argentina no dispone actualmente de los recursos ni de la tecnología necesarios para construir por sí sola un instrumento de esas características.

La antena tiene 40 metros de diámetro y alrededor de 1.200 toneladas y se encuentra instalada en el área astronómica de El Leoncito, en Barreal.

Todavía falta completar componentes electrónicos esenciales para ponerla en movimiento y funcionamiento, además de obras civiles complementarias como una sala de observación, un centro astronómico y alojamiento para científicos.

El CART fue diseñado para realizar observaciones radioastronómicas del universo profundo y aportar a las redes internacionales de geodesia y mediciones terrestres y espaciales. Su ubicación tiene particular importancia porque permitiría ampliar la cobertura científica existente en el hemisferio sur.

La disputa geopolítica detrás del CART

El conflicto dejó hace tiempo de ser exclusivamente administrativo.

El Consejo Superior de la UNSJ manifestó su preocupación por lo que definió como una “evidente injerencia de intereses extranjeros” sobre la cooperación científica con China.

Las sospechas sobre un posible uso dual de instalaciones científicas chinas en América Latina fueron planteadas públicamente desde Estados Unidos, entre otros, por el jefe del Comando Sur, Alvin Holsey.

La comunidad científica argentina rechaza esa hipótesis para el CART. La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales sostuvo que las características técnicas del instrumento hacen inviable el supuesto uso militar.

También se pronunciaron a favor de la continuidad del proyecto la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, la Comisión de Investigaciones Científicas bonaerense y la Asociación Argentina de Astronomía, mientras legisladores nacionales presentaron pedidos de informes.

La Embajada china también rechazó públicamente las acusaciones y calificó como “campañas de desinformación” las versiones que atribuyen objetivos militares al radiotelescopio.

Para Castro, mantener detenida una infraestructura de esta magnitud supone desperdiciar una década de trabajo. Ya en 2025 había advertido que abandonar el proyecto representaría “un suicidio científico”.

Este martes, después de recorrer despachos administrativos, organismos científicos, Aduana, Defensa, la diplomacia china y dirigentes políticos, el decano llevará ese planteo al Congreso. El objetivo será conseguir que la discusión abandone el terreno de las gestiones sin respuesta y llegue a una definición: terminar y poner en funcionamiento el CART o establecer oficialmente qué decisión tomó el Estado nacional sobre su futuro.