El Xeneize venció 1-0 a River con un gol de penal de Leandro Paredes y selló su clasificación a los Play Off. El equipo del «Sifón» Úbeda resistió la presión, aprovechó su momento y le quitó el invicto al ciclo de Coudet en el partido más importante del año.
Boca Juniors volvió a demostrar que los clásicos se ganan con temple y jerarquía. En un Monumental colmado, el Xeneize supo capear el temporal inicial y, cuando tuvo la oportunidad, no perdonó. La victoria por la mínima no solo significa el orgullo de vencer al eterno rival, sino que además confirma el gran presente de un equipo que ya tiene su lugar asegurado en la fase decisiva del torneo.
El primer tiempo fue una partida de ajedrez, trabada y con poco vuelo, marcada por la temprana lesión de Driussi. Pero cuando el descanso acechaba, apareció la visión de Leandro Paredes: un pase «quirúrgico» para Merentiel terminó en el penal cometido por Riveros (vía VAR) que el propio volante campeón del mundo cambió por gol con una ejecución magistral.
En el complemento, River se adueñó del balón pero chocó contra su propia falta de puntería y contra un Boca que se abroqueló bien atrás. La seguridad de Leandro Brey y la firmeza de la última línea fueron suficientes para desactivar cada intento del Millonario, que terminó reclamando un penal sobre Martínez Quarta en la agonía del encuentro que Herrera desestimó.
🌟 Las claves del triunfo Xeneize:
- Leandro Paredes: El cerebro del equipo. Asistencia top y gol de penal para demostrar por qué es un distinto.
- Leandro Brey: Personalidad absoluta para debutar en un Superclásico y mantener el arco en cero.
- Solidez Táctica: Úbeda planteó un partido inteligente, cortando los circuitos de River y defendiendo la ventaja con uñas y dientes.
💡 El Análisis:
La diferencia hoy la marcó la chapa internacional. Paredes jugó el partido con una marcha menos en la cabeza pero dos más en los pies; ese pase a Merentiel es de otro planeta. River sintió muchísimo las bajas de Quintero y Vera, y cuando se le cerraron los caminos, le faltó ese «plan B» para lastimar a un Boca que se siente muy cómodo defendiendo en bloque bajo. El invicto de Coudet se quedó en la puerta, pero lo de Boca es una señal de alerta para todos: el equipo creció, se clasificó y tiene un líder mundial en la cancha.





