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Banco San Juan: la fusión abre dudas por el empleo

Banco San Juan: la fusión abre dudas por el empleo

El Grupo Petersen avanza hacia una conducción común de los bancos San Juan, Santa Fe y Entre Ríos para reducir costos y ganar escala. No hay anuncios de despidos, pero la eliminación de estructuras administrativas duplicadas abre interrogantes sobre el personal. La Provincia posee el 16,78% del banco y tiene un representante en el directorio.

El proyecto para integrar bajo una misma conducción a los bancos San Juan, Santa Fe y Entre Ríos empieza a plantear una discusión que excede la reorganización societaria: qué ocurrirá con los empleados cuando tres estructuras administrativas pasen a funcionar bajo un esquema centralizado.

Hasta ahora no existe información pública que confirme despidos ni un plan de reducción de personal. Sin embargo, uno de los objetivos atribuidos a la operación es precisamente disminuir costos mediante la eliminación de administraciones separadas, un proceso que podría generar modificaciones principalmente en las estructuras jerárquicas y en las funciones que actualmente se encuentran duplicadas entre las entidades.

El proyecto comenzó a tomar fuerza durante 2025 dentro del Grupo Petersen, controlado por la familia Eskenazi. La intención es avanzar hacia un único directorio, integrar las acciones y constituir una estructura bancaria de mayor tamaño, según afirman en el sector.

La operación persigue dos objetivos centrales: eficiencia y escala. Una conducción centralizada permitiría reducir costos administrativos, mientras que la integración patrimonial podría aumentar el valor del conjunto, ampliar su capacidad crediticia y fortalecer su posición dentro del sistema financiero argentino.

También existe una perspectiva de mercado. Una entidad de mayor tamaño tendría mejores condiciones frente a una eventual decisión futura de cotizar acciones y podría acceder a un universo crediticio más amplio.

Qué puede pasar con los empleados

Este es todavía uno de los puntos sin definición pública.

No se anunciaron despidos, retiros voluntarios ni reducción de la dotación del Banco San Juan como consecuencia del proyecto. Tampoco se conoce hasta ahora una posición pública de La Bancaria de San Juan específicamente referida a esta reorganización.

Lo que sí surge de la información conocida es que la centralización tendría impacto sobre las estructuras administrativas. Si tres entidades dejan de mantener determinadas funciones de conducción por separado, necesariamente deberá definirse cómo se reorganizarán esos cargos y responsabilidades.

El escenario más claro, por ahora, aparece entre los niveles jerárquicos: la intención de reemplazar directorios y administraciones independientes por una conducción central implica que habrá modificaciones en las grillas de personal de conducción.

Eso no permite concluir que habrá cesantías. Una reorganización puede resolverse mediante reasignaciones, retiros, eliminación progresiva de puestos por vacantes o reducción efectiva de personal. Hasta que el banco o sus accionistas definan el esquema laboral, afirmar que habrá despidos sería anticipar una decisión que no fue comunicada.

La situación laboral adquiere relevancia además por el contexto que atraviesa el sector financiero. La Bancaria de San Juan ya protagonizó este año un conflicto con el Banco Hipotecario por programas de desvinculación que el gremio calificó como “retiros voluntarios inducidos”. Ese antecedente no está relacionado directamente con el Banco San Juan, pero refleja la sensibilidad sindical frente a procesos de reducción de estructuras en las entidades financieras.

La Provincia no mira desde afuera

La reorganización tiene además una particularidad política y económica: el Gobierno de San Juan es accionista del banco.

La Provincia conserva el 16,78% del capital social, participación que mantiene desde la privatización del antiguo Banco de la Provincia concretada en 1996. Petersen Inversiones posee el 70,14%, mientras que el resto corresponde a accionistas privados.

Esa participación estatal está documentada en la información societaria del propio Banco San Juan y le otorga a la Provincia representación institucional dentro de la entidad.

Actualmente, Lino Guillermo Signorato ocupa un lugar como director titular en representación del Gobierno de San Juan. La propia entidad bancaria identifica oficialmente su designación como correspondiente al accionista Clase A, es decir, la Provincia.

Por lo tanto, cualquier reorganización que altere sustancialmente la estructura societaria tiene impacto directo sobre los intereses patrimoniales del Estado sanjuanino.

Por ejemplo, en uno de los últimos repartos de utilidades la Provincia habría recibido alrededor de US$35 millones por su participación accionaria. La cifra muestra por qué la discusión no se limita al funcionamiento interno de una empresa privada: el resultado económico de la operación puede repercutir sobre los recursos provinciales.

Qué dice el Gobierno de San Juan

Hasta este viernes no aparece publicada una posición oficial del gobernador Marcelo Orrego ni del Ministerio de Economía sobre la eventual fusión, ni tampoco una definición pública respecto de la situación de los trabajadores.

La información conocida indica que dentro de la Provincia existe expectativa respecto de que una estructura más grande pueda mejorar la rentabilidad y elevar el valor de las acciones.

Pero debe distinguirse esa expectativa de una posición formal del Ejecutivo: no existe hasta ahora un pronunciamiento público que permita afirmar que el Gobierno provincial aprobó definitivamente la operación o estableció condiciones respecto del empleo.

La Provincia tiene además otro vínculo estratégico con la entidad: Banco San Juan continúa desempeñándose como agente financiero provincial, administrando cuentas y servicios vinculados con el Estado.

No es la primera reorganización

El movimiento tampoco parte de cero. El Grupo Petersen viene modificando desde hace varios años la arquitectura societaria de sus bancos.

En septiembre de 2022, el directorio del Banco San Juan inició formalmente los estudios para una reorganización del grupo. En 2023 se concretó una escisión parcial que dio origen a Holding Santa Cruz S.A. y Holding del Litoral S.A.

La documentación financiera del propio banco explicó entonces que los objetivos eran aislar los riesgos de cada entidad, mejorar las relaciones técnicas exigidas por el Banco Central, diversificar inversiones, simplificar la estructura societaria y facilitar la distribución de resultados.

Aquella decisión separó estructuras. El proyecto que ahora se analiza avanza en otro sentido operativo: concentrar la conducción de los bancos San Juan, Santa Fe y Entre Ríos para ganar escala.

¿Puede desaparecer la marca Banco San Juan?

Por ahora, no.

El eventual cambio de nombre no aparece entre las decisiones inmediatas. Después de concretada la reorganización, los accionistas podrían mantener las actuales denominaciones comerciales o avanzar hacia una marca común.

Para San Juan no sería un dato menor. Banco San Juan conserva una fuerte identificación provincial y mantiene una relación institucional particular con el Estado por su condición de agente financiero y por la participación accionaria de la Provincia.

La eventual modificación de la marca aparece, por lo tanto, como una discusión posterior y no como uno de los puntos actualmente definidos.

Una operación todavía abierta

La reorganización recién comienza un camino que deberá resolver aspectos societarios, regulatorios, administrativos y laborales antes de concretarse.

El objetivo empresarial aparece más claro: crear una estructura bancaria de mayor escala, bajar costos, centralizar la conducción, ampliar capacidad financiera y aumentar el valor del conjunto.

Las incógnitas están en lo que viene después.

Entre ellas sobresalen tres: cómo quedará conformada la nueva estructura societaria, qué ocurrirá con los puestos administrativos y jerárquicos que puedan quedar superpuestos y cuál será finalmente la posición del Gobierno de San Juan frente a una operación en la que participa simultáneamente como accionista y como cliente estratégico del banco.

Por ahora, no hay despidos anunciados. Pero la definición del esquema de personal será uno de los puntos centrales a seguir a medida que avance una reorganización que puede cambiar la estructura de uno de los principales grupos bancarios regionales del país.