El jefe de Gabinete expone en Diputados con foco en la economía y las reformas, pero eludió responder sobre sus bienes y causas judiciales.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presenta su informe de gestión ante la Cámara de Diputados con un discurso centrado en el rumbo económico del Gobierno, pero evita dar precisiones sobre su patrimonio, viajes cuestionados y causas judiciales en curso.
En la apertura, Adorni fijó un eje político claro: sostuvo que el Gobierno “solo se debe a la gente común” y defendió una agenda orientada a quienes “trabajan, estudian y se esfuerzan”. Sin embargo, mantuvo silencio sobre los temas que concentran mayor tensión política, replicando la estrategia ya utilizada en su informe escrito de casi 2000 páginas.
En materia económica, reconoció que los resultados aún no impactan plenamente en la vida cotidiana: “algunos resultados no muestran impacto directo”, admitió. No obstante, atribuyó ese desfase a una supuesta “operación golpista” de la oposición, a la que responsabilizó por la inestabilidad financiera, la suba del riesgo país y la dolarización de cerca del 40% de la base monetaria.
El funcionario también defendió la reforma laboral, al considerar que permitirá ampliar la formalización del empleo y reducir la litigiosidad. En ese marco, lanzó una advertencia al Poder Judicial, en medio de fallos que mantienen en suspenso parte de las medidas impulsadas por el Ejecutivo.
Con respaldo político en el recinto —incluida la presencia del presidente y su gabinete—, Adorni buscó posicionar la gestión como un proceso de cambio estructural a largo plazo, con resultados que calificó como “contundentes y positivos”.
El foco ahora se traslada a la ronda de preguntas legislativas, donde se pondrá a prueba si el jefe de Gabinete sostiene su estrategia de evitar definiciones sensibles o si enfrenta los cuestionamientos sobre su situación personal. El desenlace marcará el nivel de tensión política en el Congreso en las próximas semanas.






