El compositor sanjuanino falleció a los 65 años en Paraguay, donde residía desde hacía más de tres décadas. Su obra, marcada por la experimentación y la fusión musical, dejó una huella profunda en el cancionero cuyano.
La música sanjuanina atraviesa horas de luto tras confirmarse la muerte de Hugo “Negro” Figueroa, reconocido autor y compositor que marcó una generación dentro del folclore cuyano. El artista falleció este jueves a los 65 años en Asunción, Paraguay, país donde vivía desde hacía más de 30 años, aunque mantuvo siempre un fuerte vínculo con su tierra natal.
La noticia generó profunda conmoción en el ambiente cultural de San Juan, donde músicos y seguidores de su obra lo recuerdan como una figura singular que desafió los moldes tradicionales de la música regional.
El autor de una tonada que cambió el género
Figueroa fue el creador de “La Tonadita”, una de las composiciones más emblemáticas del repertorio cuyano contemporáneo. Su estilo, caracterizado por la búsqueda armónica y la mezcla de influencias, llevó a que muchos lo definieran como un renovador del folclore regional.
Autodidacta y de fuerte personalidad artística, comenzó a cantar a los 12 años junto a su padre y a los 16 ya tocaba la guitarra, iniciando un camino creativo que lo acompañaría durante toda su vida.
Su paso por el coro vocacional de la Universidad fue clave: allí el tenor Ricardo Ochoa detectó su talento para la composición y lo alentó a desarrollar una identidad musical propia.
Una carrera entre el folclore y la experimentación
A lo largo de su trayectoria, Figueroa exploró distintos caminos musicales. Desde sus primeras grabaciones —cuando con 18 años participó en un disco junto a la legendaria cantora Julia Vega— hasta sus trabajos posteriores, su obra se caracterizó por fusionar la raíz cuyana con nuevas sonoridades.
Su paso por Mendoza a comienzos de los años 80 también resultó decisivo: allí profundizó su formación con el maestro Tito Francia y se vinculó con el movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente que buscaba renovar la canción popular argentina.
De esa búsqueda nacieron composiciones que luego fueron interpretadas por artistas de renombre, como Suna Rocha y Teresa Parodi, consolidando su aporte al repertorio de la música popular.
Vida en Paraguay y un legado vigente
Radicado en Asunción, Figueroa desarrolló durante décadas una intensa actividad musical como arreglador, docente y director coral, además de continuar componiendo y difundiendo la música cuyana fuera de Argentina.
Incluso en sus últimos años seguía trabajando en nuevos proyectos musicales, entre ellos la musicalización de poemas de Buenaventura Luna, una obra que quedó inconclusa.
Una figura clave de la música cuyana
Con una obra marcada por la libertad creativa y la búsqueda constante, el compositor deja un legado que sigue resonando en el cancionero cuyano y en las nuevas generaciones de músicos.
Su partida cierra la historia de un artista inquieto y singular, pero abre también el desafío de preservar y difundir una obra que ayudó a ampliar los límites del folclore regional.
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