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Pastore: “Se espera cinco veces más nieve”

El investigador de la UNSJ Silvio Pastore anticipó una temporada excepcional para los recursos hídricos de San Juan, pero alertó por el aumento de los riesgos de avalanchas, deslizamientos, crecidas e inundaciones. Además, advirtió que un solo año húmedo no alcanzará para recuperar acuíferos y glaciares.

El investigador de la Universidad Nacional de San Juan y especialista en temas hídricos Silvio Pastore aseguró que “se esperan cinco veces más acumulación de nieve que en temporadas anteriores” y consideró que el escenario representa una muy buena noticia para las reservas de agua de la provincia. Sin embargo, advirtió que la magnitud del fenómeno también incrementará los riesgos asociados al deshielo.

En declaraciones al programa De Sobremesa, Pastore señaló que San Juan deberá prepararse para posibles deslizamientos, avalanchas, crecidas repentinas e inundaciones desde octubre y noviembre. También planteó la necesidad de planificar a largo plazo ante un escenario climático caracterizado por períodos húmedos breves y sequías cada vez más prolongadas.

—¿Qué significa para San Juan la cantidad de nieve acumulada este año?

—Se esperan cinco veces más acumulación de nieve que en temporadas anteriores. Eso es fantástico desde el punto de vista del agua, pero también puede traer problemas.

Hay que separar la buena noticia hídrica que la provincia va a enfrentar para la próxima temporada, y creemos que la subsiguiente también, de lo que significa la operación diaria, tanto de las actividades en alta montaña como de las vías para comunicarnos con Chile, por ejemplo.

Recordemos que, por primera vez en la historia, el paso Cristo Redentor ha estado cerrado por más de un mes. Eso no había ocurrido nunca desde que se inauguró.

—¿La provincia está preparada para este escenario?

—La pregunta es dónde está inmersa la provincia. ¿Está inmersa en un sistema de sequía que durará cada vez más tiempo, seis o diez años, y que va a ser interrumpido por un evento extraordinario como el que está sucediendo?

Lógicamente, en períodos de sequía, el dinero o los recursos se asignan para determinada infraestructura y perdemos de vista que este evento viene.

Desde el punto de vista hídrico para la provincia es una muy buena noticia. Para todo lo que sea logística y operaciones de proyectos de alta montaña, los riesgos asociados a deslizamientos, avalanchas y flujos repentinos aumentan exponencialmente.

—¿Qué puede ocurrir cuando comience el deshielo?

—Uno de los grandes problemas que vamos a tener es que, al no haber hecho calor, no se han provocado deshielos. Normalmente hay acumulación de nieve, pequeños deshielos y nuevas acumulaciones. Prácticamente ha hecho frío todo el tiempo y esto va a generar que tal vez el caudal sea más masivo en un solo momento.

La preocupación viene por esos eventos fortuitos que pueden producirse porque dentro de estos manchones de nieve se forme como una pequeña laguna. Empieza a acumular agua naturalmente y el frente se rompe, como pasó en el año 2005, si mal no recuerdo.

Son esos eventos geológicos naturales que, al estar inmersos en este período de sequía, como que nos olvidamos, pero eso es lo que vamos a enfrentar a partir de octubre o noviembre de este año.

—¿Esta cantidad de agua permitirá llenar los diques?

Esto va a llenar los diques, sin lugar a dudas, por la cantidad de agua que va a bajar.

—¿Alcanza este año para recuperar las napas y los glaciares?

—No. Este evento no es suficiente para recuperar décadas de sobrepresión que hemos ejercido sobre el agua subterránea o de degradación de los glaciares en la alta cordillera.

No es suficiente para que se forme hielo glaciar. Para que la gente entienda, estamos más o menos en un promedio en San Juan de diez años para que la nieve que precipitó ahora se conserve, empiece un proceso de metamorfosis, vuelva a recristalizarse, se compacte y se transforme en hielo.

Entonces, necesito diez años de estas condiciones. Es poco probable que tengamos diez años de condiciones frías y con precipitación nívea.

—¿Qué escenario climático muestran los modelos?

—Los modelos indican que lo que vamos a tener son eventos muy cortitos. Por eso le llamamos “Niño flaco”, asociado al fenómeno ENSO, conocido como El Niño cuando se calienta el océano Pacífico.

Los Niños van a ser flacos y, al revés, cuando estamos en período de sequía, que le llamamos La Niña, va a ser más prolongada; le decimos “gorda”, en el sentido de que ocupa más años.

Eso es lo que nos va a pasar: eventos húmedos cortos y eventos de sequías prolongados.

—¿Qué puede pasar con las viviendas construidas en zonas que podrían inundarse?

—Toda obra que se haya construido por debajo de la cota mínima, llamémosle de embalse para la zona de Zonda, por ejemplo, o la cota mínima de inundación del río San Juan y Santa Lucía, va a sufrir daños: desde humedad, en el mejor de los casos, hasta que tengamos la napa sobre la superficie.

—¿Eso efectivamente puede ocurrir?

—Tal vez. Eso pasaría para estos casos puntuales en que alguien haya construido fuera de la norma, en lugares donde no se puede construir, o que alguien haya autorizado que se construya ahí.

—¿Qué ocurre con las ripieras que trabajan en las márgenes del río San Juan?

—Es la zona de recarga que tenemos del acuífero del Valle de Tulum. Entre más o menos El Pinar y el puente de Albardón o el puente de San Martín, cuando naturalmente el río circula por ese sector, se recarga la napa freática libre, pero también la confinada que tenemos.

Ha sido el sitio que, en los últimos cientos de miles de años, la naturaleza ha utilizado para recargar las napas freáticas de nuestros acuíferos.

Hoy tenemos una actividad antrópica. Yo siempre digo, cuando hablamos de qué San Juan del futuro queremos como comunidad, que todos los sanjuaninos, cuando pasamos por ese puente, fingimos demencia, porque es como que no vemos lo que estamos haciendo.

Por ley está prohibida la actividad en los márgenes del río San Juan. Está prohibida, pero de alguna manera la realizan. Desconozco cómo lo hacen.

—¿Qué puede pasar en esas canteras cuando aumente el agua?

—Toda esa zona se va a inundar. No sólo porque el agua circule por el río, sino porque la napa freática va a subir. Esos pequeños pit que vemos de las canteras se van a llenar todos de agua, van a ser piletas.

Entonces, la pregunta nuevamente como comunidad es cómo vamos a hacer en verano, cuando tenemos días de 40 grados, para decirles a los adolescentes, a los niños y a los adultos que no se vayan a meter a esas piletas naturales, porque hay un riesgo asociado. No están preparadas para eso, no son una pileta.

—¿Qué debería hacer San Juan frente a estos cambios?

—Como comunidad debemos programar y diseñar el San Juan que queremos y no estar en el día a día: nevó, no nevó, tengo plata, no tengo plata. No hay una programación.

Desde la ciencia intentamos eso: políticas de Estado que programen San Juan, por lo menos, diez o quince años adelante.