El ataque ocurrió durante la madrugada en el Barrio La Estación y tuvo un mecanismo similar al de otros hechos registrados recientemente en Rawson y Pocito. Los delincuentes actuaron encapuchados, amenazaron con un arma de fuego y escaparon con el vehículo que utilizaba la víctima para trabajar.
La inseguridad vuelve a generar preocupación entre los vecinos de Rawson y Pocito debido a una seguidilla de asaltos cometidos con extrema violencia. En los últimos días, distintos episodios presentaron características similares: delincuentes que actúan de manera sorpresiva, se movilizan en grupo, ocultan sus rostros y recurren a armas de fuego para intimidar a sus víctimas.
El episodio más reciente ocurrió durante los primeros minutos del lunes en el Barrio La Estación, en Rawson. Un conductor que trabaja con la aplicación Uber se dirigió hasta el lugar para recoger a un pasajero, pero terminó siendo víctima de una emboscada.
Según trascendió, dos hombres con sus rostros cubiertos se acercaron al trabajador y lo atacaron de manera repentina. Los agresores lo empujaron hasta hacerlo caer al suelo y, una vez reducido, lo amenazaron con un arma de fuego.
Bajo esas condiciones, el conductor no tuvo otra alternativa que entregarles su principal herramienta de trabajo: una motocicleta Yamaha FZ, dominio 613IDI. Con el rodado en su poder, los delincuentes escaparon rápidamente del lugar.
Una seguidilla de ataques que preocupa
El asalto en La Estación se suma a otros episodios recientes que también tuvieron como protagonistas a delincuentes armados y víctimas sorprendidas en la vía pública.
Horas antes, en el Barrio Las Garzas, otra mujer atravesó una situación de extrema tensión. La víctima, de 30 años, habría sido seguida por dos sujetos que se desplazaban en una motocicleta. Cuando llegó hasta su vivienda y descendió del rodado, los atacantes la interceptaron.
Uno de los delincuentes sacó un arma y realizó un disparo al aire, aparentemente con el objetivo de intimidarla y evitar cualquier intento de resistencia. Luego le sustrajeron las llaves de su motocicleta y escaparon. En el lugar quedó una vaina servida, como evidencia de la violencia utilizada durante el robo.
La secuencia de hechos también tuvo un antecedente en Pocito. Allí, un joven de 20 años fue abordado en inmediaciones de calle Costa Canal y calle 7 por tres hombres que descendieron de un automóvil de color gris.
Los delincuentes intentaron quitarle la mochila y, ante la resistencia del joven, uno de ellos efectuó dos disparos. Uno fue realizado hacia el aire y el otro impactó contra el pavimento, en una clara maniobra de intimidación para obligar a la víctima a entregar sus pertenencias.
Los distintos episodios encendieron las alarmas por el nivel de violencia empleado y por las similitudes en la forma de actuar de los atacantes, especialmente por el uso de armas de fuego y la participación de varios delincuentes en cada uno de los hechos.









