En medio del creciente endeudamiento de las familias y los cuestionamientos por las tasas de las billeteras virtuales, el sector salió a defenderse: asegura que incorporó al crédito formal a 3,8 millones de personas que no acceden a préstamos bancarios y sostiene que hasta un tercio del costo del financiamiento corresponde a impuestos.
La morosidad récord de las familias argentinas abrió una disputa sobre las responsabilidades detrás del creciente endeudamiento. Con más de 7 millones de personas que dejaron de ser sujetos de crédito en los últimos meses, las billeteras virtuales quedaron bajo presión por las tasas que aplican a sus préstamos y respondieron apuntando al costo del fondeo y a la carga impositiva.
La Cámara Argentina de Fintech rechazó que el deterioro crediticio pueda atribuirse principalmente al financiamiento digital y sostuvo que menos de uno de cada seis pesos en mora del crédito a las familias corresponde al sector fintech, mientras los bancos concentran cerca de dos tercios del volumen irregular.
La posición empresaria apareció después de una semana en la que las tasas de los créditos digitales quedaron bajo cuestionamiento político y social. Diputados opositores presentaron una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia contra las billeteras virtuales interoperables por presunto abuso de posición dominante y tasas consideradas excesivas.
También hubo protestas frente a la sede de Mercado Libre y el Ministerio de Economía de personas que reclaman una salida para las deudas que ya no pueden afrontar.
El Gobierno nacional, por su parte, sostiene que se trata de “un problema entre privados”, mientras crece la discusión sobre las consecuencias del deterioro de la capacidad de pago de los hogares.
Frente a las críticas, la Cámara Fintech planteó que el problema atraviesa al sistema financiero completo.
“La mora no beneficia a ningún proveedor y ningún modelo de crédito es sostenible si los préstamos no pueden pagarse”, sostuvo la entidad. Y reclamó atacar las causas del endeudamiento antes que concentrar la discusión exclusivamente en las tasas cobradas por las plataformas digitales.
Uno de los principales argumentos del sector es la expansión que tuvo el crédito fintech entre personas históricamente excluidas de los bancos.
Antes de la pandemia, menos de 500.000 personas tenían préstamos otorgados por empresas tecnológicas. Actualmente son más de 10 millones.
De ese universo, 3,8 millones no poseen ningún crédito bancario.
Según la Cámara, para esos usuarios la comparación no debería hacerse necesariamente entre un préstamo bancario y otro de una billetera virtual. En muchos casos, sostiene, la alternativa era recurrir al mercado informal, sin información transparente, registros crediticios ni mecanismos formales de protección al consumidor.
Por qué las fintech cobran tasas más altas
El segundo eje de la defensa empresaria pasa por explicar el costo de los préstamos.
A diferencia de los bancos, las fintech no captan depósitos del público a bajo costo para luego prestar ese dinero. Para financiar los créditos deben utilizar capital propio, conseguir líneas bancarias mayoristas o buscar recursos en el mercado de capitales.
Ese fondeo más caro termina trasladándose a la tasa que paga el usuario.
Pero las empresas pusieron especialmente el foco en los impuestos.
Según la Cámara, cerca de un tercio del costo de un crédito puede estar explicado por tributos nacionales, provinciales y municipales, aunque el peso concreto varía según la jurisdicción donde se realiza la operación.
Por ese motivo, el sector pidió al Gobierno revisar la estructura tributaria que grava el financiamiento, bajo el argumento de que parte de esa carga termina incorporándose directamente al costo financiero que enfrentan los consumidores.
La pelea por las tasas
La discusión adquirió mayor intensidad porque los créditos otorgados mediante aplicaciones suelen estar dirigidos a segmentos con menores ingresos, escaso historial financiero o perfiles que los bancos consideran de mayor riesgo.
Ese riesgo también es incorporado al precio del préstamo.
Pero el crecimiento de la mora volvió a poner bajo observación ese modelo: cuanto más alta es la tasa, mayor es la cuota que debe enfrentar el deudor y más difícil puede resultar sostener los pagos cuando los ingresos familiares quedan comprometidos.
La Cámara Fintech sostiene, en cambio, que atribuir el problema exclusivamente al costo del crédito digital deja afuera una cuestión central: el deterioro en la capacidad de pago se extendió también al sistema bancario.
De allí surge la disputa por determinar cuánto del récord de morosidad responde a las condiciones de los préstamos y cuánto al deterioro económico de los hogares.
Más información sobre los deudores
Las fintech también plantearon modificaciones regulatorias.
Una de las principales es acelerar la actualización de la Central de Deudores del Banco Central, utilizada por las entidades financieras para determinar el perfil crediticio de cada persona.
Las empresas sostienen que disponer de información más actualizada permitiría detectar antes cuándo un cliente comienza a acumular obligaciones con diferentes prestamistas y evitar otorgarle nuevos créditos cuando su capacidad de pago ya está comprometida.
También reclamaron retomar el proyecto de Finanzas Abiertas anunciado por el Banco Central, que permitiría compartir —con autorización del usuario— más información financiera entre distintos proveedores y mejorar los sistemas de evaluación de riesgo.
A eso sumaron programas de educación financiera y mecanismos de refinanciación temprana para intervenir antes de que los atrasos se conviertan en incumplimientos permanentes.
El endeudamiento se instala en la agenda
La respuesta de las fintech no cierra la discusión. Por el contrario, expone la magnitud que alcanzó el endeudamiento familiar.
Las billeteras virtuales fueron uno de los principales motores de expansión del crédito durante los últimos años y permitieron incorporar a millones de personas que permanecían fuera del sistema bancario tradicional. Esa misma expansión las colocó ahora bajo mayor escrutinio frente al incremento de los incumplimientos.
El sector pretende desplazar el debate desde una discusión exclusivamente centrada en las tasas hacia el costo del fondeo, los impuestos, la calidad de la información crediticia y la caída de la capacidad de pago de las familias.
Con millones de argentinos afectados y una morosidad que continúa en niveles récord, la discusión ya excede a bancos y billeteras: el desafío será evitar que la expansión del crédito termine profundizando la exclusión financiera de quienes recurrieron al endeudamiento para sostener sus gastos cotidianos.
Fuente: Clarín








