El Gobierno nacional avanza en una reforma de la Ley de Etiquetado Frontal y analiza eliminar o reducir los tradicionales octógonos negros que advierten sobre excesos de azúcar, sodio, grasas y calorías en alimentos y bebidas. La iniciativa, impulsada por la administración de Javier Milei, busca además flexibilizar restricciones vinculadas al marketing de productos alimenticios.
La normativa, sancionada en 2021, obliga a que los productos con nutrientes críticos exhiban sellos de advertencia visibles en la parte frontal del envase. También limita la utilización de dibujos animados, celebridades, influencers y figuras deportivas en productos dirigidos especialmente al público infantil.
Según trascendió, el Ejecutivo pretende reducir el tamaño de los octógonos e incluso evalúa eliminarlos en determinados casos. Además, busca volver a habilitar personajes y figuras promocionales en los envases, algo que hoy está prohibido por la legislación vigente.
La propuesta estaría siendo elaborada en el ámbito del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, y podría llegar al Congreso en las próximas semanas. Desde el oficialismo argumentan que el sistema actual resulta “excesivo” y perjudica a la industria alimenticia local frente a otros mercados donde las regulaciones son menos estrictas.
El debate reavivó rápidamente las críticas de especialistas en nutrición y organizaciones vinculadas a la salud pública. Laura Salzman, presidenta del Colegio de Nutrición, calificó la eventual eliminación de los sellos como “una locura” y defendió los octógonos como una herramienta clave para informar a los consumidores sobre lo que están comprando y consumiendo.
La ley de etiquetado frontal fue una de las políticas alimentarias más discutidas de los últimos años en Argentina y generó fuertes cruces entre sectores de salud pública, empresas alimenticias y dirigentes políticos. Sus defensores sostienen que los sellos ayudan a combatir problemas crecientes como obesidad, hipertensión y diabetes, mientras que sus detractores consideran que las restricciones son excesivas y afectan la competitividad comercial.
A fines de 2024 el Gobierno ya había introducido cambios técnicos en la aplicación de la norma mediante resoluciones de la ANMAT, aunque sin modificar el espíritu general de la ley. Ahora, la intención oficial parece ir más allá y reabrir por completo el debate sobre el sistema de advertencias nutricionales en los alimentos.







