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LA METALURGIA CAE 4,1% Y OPERA AL 42%

La actividad profundizó su contracción en marzo, con el menor uso de capacidad instalada en cuatro años y señales de impacto creciente sobre empleo y producción en todo el país.

La industria metalúrgica registró en marzo una caída interanual del 4,1% y operó con una capacidad instalada del 41,8%, el nivel más bajo en cuatro años, según el informe mensual de ADIMRA. El dato confirma el endurecimiento del ciclo contractivo del sector, atravesado por la retracción de la demanda interna y márgenes cada vez más ajustados.

En el acumulado del primer trimestre, la actividad muestra un retroceso de 6,9%, pese a un leve repunte mensual de 1,5% frente a febrero. La mejora coyuntural no alcanzó para revertir la tendencia anual, que sigue afectando a la mayoría de los rubros estratégicos de la cadena.

El uso de la capacidad instalada cayó 5,3 puntos porcentuales respecto de marzo del año pasado, reflejando una creciente subutilización de plantas y equipamiento. El indicador se ubica muy por debajo de los niveles necesarios para sostener la rentabilidad y la inversión en el sector.

Por segmentos, las mayores bajas se observaron en otros productos de metal (-6,7%), bienes de capital (-6,6%), equipamiento médico (-6,5%) y equipo eléctrico (-5,8%). La fundición también retrocedió (-3,2%). En contraste, maquinaria agrícola (+1,8%), autopartes (+2,1%) y carrocerías y remolques (+2,0%) mostraron subas puntuales, insuficientes para compensar el escenario general.

La contracción tuvo alcance territorial. Buenos Aires (-5,6%) encabezó las caídas, seguida por Córdoba (-3,1%), Entre Ríos (-1,7%), Mendoza (-0,7%) y Santa Fe (-0,3%), de acuerdo con el relevamiento de ADIMRA.

El impacto ya se trasladó al mercado laboral. El empleo sectorial registró una baja de 2,6% interanual y de 0,4% frente a febrero, en un contexto de suspensiones y ajustes de dotaciones ante la imposibilidad de trasladar costos a precios finales.

El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, advirtió que “la utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos expone con claridad el deterioro estructural del sector” y alertó que la persistente falta de demanda “ya tiene un impacto directo y creciente sobre el empleo”.

El desempeño de la metalurgia se inscribe en un marco macroeconómico de consumo debilitado y alta incertidumbre. Sin señales claras de recuperación en el corto plazo, las expectativas empresarias siguen siendo cautas: de sostenerse estos niveles de actividad, el sector enfrentaría mayores restricciones para invertir y preservar puestos de trabajo, con efectos en cascada sobre la cadena industrial.

Fuente: Infobae