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El regreso pendiente del Chango Huaqueño a Huaco: qué falta para trasladar sus restos

Horacio Villafañe fue sepultado provisoriamente en Pocito tras su muerte, pero su voluntad era descansar en su pueblo natal. La Municipalidad de Jáchal, familiares y referentes culturales trabajan en el traslado, que requiere autorizaciones por el valor patrimonial del cementerio donde está enterrado Buenaventura Luna.

A casi un año de la muerte de Horacio Antonio Villafañe, el Chango Huaqueño, sigue pendiente uno de los homenajes más significativos que Jáchal proyectó para uno de sus mayores referentes culturales: trasladar sus restos desde Pocito hasta el cementerio de Huaco y cumplir así con su deseo de descansar definitivamente en la tierra donde nació.

La iniciativa comenzó prácticamente en el momento de su muerte, ocurrida el 25 de agosto de 2025. Sus restos fueron sepultados en el cementerio La Paz del Sur, en Pocito, pero familiares, amigos y autoridades jachalleras hicieron pública desde entonces la intención de llevarlos posteriormente a Huaco. El entonces intendente interino de Jáchal, Héctor Sánchez, señaló que esa había sido la voluntad expresada por el propio artista.

El proyecto atravesó distintas etapas y fechas tentativas que finalmente no pudieron cumplirse. Primero se habló de septiembre de 2025 y después de noviembre, para hacer coincidir el traslado con la Fiesta Nacional de la Tradición. Incluso se proyectó una despedida que contemplaba un responso en el Santuario San José, una caravana por la Cuesta de Huaco y el paso por el Molino de Buenaventura Luna antes de llegar al cementerio.

Pero el traslado no se concretó.

El intendente de Jáchal, Matías Espejo, explicó posteriormente que la decisión se mantiene, aunque el proceso requiere resolver cuestiones patrimoniales y administrativas antes de intervenir en el cementerio de Huaco.

“El Chango Huaqueño volverá a Huaco cuando estén dadas todas las condiciones”, afirmó Espejo al explicar que la planificación involucra a la Municipalidad, la familia del músico, especialistas en patrimonio, arquitectos y referentes culturales.

El punto central es el lugar elegido para su descanso definitivo. En el cementerio de Huaco también están los restos de Buenaventura Luna, una de las figuras fundamentales del folclore cuyano y un artista cuya obra el Chango Huaqueño interpretó y difundió durante décadas.

Por tratarse de un espacio de valor histórico, cualquier intervención requiere cuidados y autorizaciones específicas. El municipio inició gestiones ante Patrimonio Histórico de la Provincia y convocó a especialistas para establecer dónde será construida la sepultura. La intención es ubicarla cerca de la de Buenaventura Luna, aunque no inmediatamente junto a ella.

“El lugar será en el cementerio de Huaco, aún estamos definiendo el punto exacto. No será al lado del sepulcro de Buenaventura Luna, pero sí cerca, en un sitio digno y con sentido simbólico”, explicó Espejo.

La relación entre ambos artistas es uno de los elementos que explican la elección del lugar. Tras la muerte de Villafañe, desde la Municipalidad de Jáchal ya se había propuesto a la familia disponer de un espacio en el cementerio donde descansa Buenaventura Luna, a quien el Chango homenajeó permanentemente a través de su música.

Quién fue el Chango Huaqueño

Horacio Antonio Villafañe nació el 6 de noviembre de 1953 en Huaco, Jáchal, y desde niño estuvo vinculado con la música popular. Según la reseña realizada por la Cámara de Diputados cuando fue reconocido como Personalidad Destacada de San Juan, comenzó escuchando a los cantores de su pueblo y aprendiendo los primeros movimientos de guitarra antes de desarrollar su propio estilo.

A los 15 años dejó Huaco para trabajar en la cosecha y posteriormente vivió en Tamberías, Calingasta. La distancia alimentó buena parte de una obra atravesada por la nostalgia y el vínculo con su tierra natal.

Con el tiempo se convirtió en uno de los principales representantes del folclore jachallero. Compuso más de 100 canciones y grabó 14 discos, con una producción artística profundamente ligada al paisaje, las costumbres y la identidad del norte sanjuanino.

Entre sus obras sobresale “Jáchal en Noviembre”, convertida después de su muerte en canción oficial de la Fiesta Nacional de la Tradición por decisión del Concejo Deliberante. El mismo cuerpo instituyó mediante la Ordenanza 3204 el 25 de agosto como Día del Folclorista Jachallero, en homenaje al día de su fallecimiento.

Su relación con Huaco atravesó prácticamente toda su producción. Canciones como “Añorando Huaco”, “Así es mi pueblo” y “La Huaqueña” reflejan ese vínculo, pese a que Villafañe dejó la localidad cuando era joven.

Ese arraigo también quedó marcado en su última actuación pública. Semanas antes de morir volvió a presentarse en la Fiesta del Molino Viejo de Huaco y allí interpretó “Vallecito de Huaco”, de Buenaventura Luna. Fue su despedida de los escenarios en el mismo pueblo donde había comenzado su relación con la música.

Por qué todavía no fue trasladado

La demora no implica que el proyecto haya sido abandonado. La Municipalidad sostuvo que pretende evitar una intervención apresurada en un sitio con valor patrimonial.

Espejo explicó que trabajan con Patrimonio Histórico, arquitectos especializados, centros culturales, familiares y amigos del músico, y recordó que las intervenciones realizadas anteriormente sobre el sepulcro de Buenaventura Luna también demandaron permisos, proyectos técnicos y consenso comunitario.

Durante 2025 llegaron a evaluarse distintas fechas para concretar el traslado. Entre ellas estuvieron el 6 de noviembre, aniversario del nacimiento de Villafañe; el 19 de enero, fecha vinculada al natalicio de Buenaventura Luna; el 29 de julio, aniversario de la muerte del poeta; y finalmente el 25 de agosto, cuando se cumpla un año del fallecimiento del Chango. Ninguna fecha, sin embargo, fue establecida como definitiva.

La posición oficial fue que el calendario no estará por encima de las condiciones necesarias para realizar el traslado.

El regreso del Chango Huaqueño a Huaco tendrá así un significado que excede una exhumación y un nuevo sepelio. La intención es convertirlo en un homenaje colectivo y reunir en el mismo cementerio, aunque en sepulturas diferentes, a Buenaventura Luna y Horacio Villafañe, dos nombres estrechamente vinculados con la construcción y difusión de la identidad cultural jachallera.

A pocos días de cumplirse el primer aniversario de su muerte, el 25 de agosto aparece como una fecha simbólica, pero hasta el momento no existe confirmación pública de que el traslado vaya a concretarse ese día. La decisión dependerá de que concluyan las gestiones patrimoniales y se alcance el acuerdo definitivo con la familia.

Cuando eso ocurra, el Chango completará el último recorrido que dejó pendiente: volver definitivamente a Huaco, el pueblo al que le cantó durante toda su vida.