El gobierno de Donald Trump amplió este martes las medidas económicas contra Teherán y apuntó contra aerolíneas, empresas intermediarias y proveedores extranjeros. Washington sostiene que estas redes permiten al régimen iraní acceder a aeronaves, tecnología y otros recursos estratégicos.
Estados Unidos profundizó su ofensiva económica contra Irán con un nuevo paquete de sanciones que alcanza a 36 entidades relacionadas con la industria aeronáutica del país. La medida forma parte de la estrategia de Washington para limitar las vías de financiamiento y abastecimiento que, según sus autoridades, utiliza Teherán para sostener sus operaciones militares.
Las nuevas restricciones fueron anunciadas por el Departamento del Tesoro estadounidense y abarcan a compañías vinculadas con aerolíneas iraníes, intermediarios comerciales y empresas extranjeras acusadas de facilitar la adquisición de aeronaves, repuestos y tecnología de origen estadounidense.
Entre los principales objetivos aparece Mahan Air, una de las compañías aéreas iraníes que desde hace años se encuentra bajo sanciones de Washington. Estados Unidos acusa a la empresa de haber colaborado con estructuras vinculadas a la Guardia Revolucionaria iraní y de haber participado en el traslado de personal, armamento y cargamentos considerados ilícitos.
La ofensiva también alcanza a firmas radicadas fuera de Irán. Según el gobierno estadounidense, algunas compañías de Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Kazajistán y Malasia habrían intervenido en operaciones destinadas a conseguir piezas, servicios logísticos y otros elementos necesarios para mantener funcionando la flota iraní.
Washington también puso el foco en mecanismos utilizados para ocultar el origen y destino de determinadas operaciones comerciales. Las autoridades estadounidenses denunciaron la utilización de empresas pantalla, intermediarios extranjeros y rutas de transbordo destinadas a sortear las restricciones existentes.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que las compañías y personas que continúen haciendo negocios con las aerolíneas iraníes alcanzadas por las nuevas medidas podrían quedar aisladas del sistema financiero internacional. El mensaje apunta especialmente a empresas extranjeras que colaboren con las redes de abastecimiento de Teherán.
La decisión se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán y mientras el conflicto en Medio Oriente atraviesa su séptimo mes. Para Estados Unidos, el objetivo es reducir todavía más la capacidad de Irán para utilizar su infraestructura aérea como herramienta logística y militar.
Con esta nueva ronda de sanciones, la administración Trump busca cerrar uno de los últimos espacios de actividad económica internacional que todavía permiten a las aerolíneas iraníes acceder a recursos, tecnología y servicios desde terceros países.




