Patricia Bullrich se prepara para ser “la candidata”

Patricia Bullrich se prepara para ser “la candidata”

Juanca WEB Escribe: Juan Carlos Bataller Plana –

Patricia Bullrich no lo dice así, pero lo viene construyendo hace meses: quiere ser la candidata de los libertarios en 2027. Lo condicionó ella misma en agosto, en una entrevista con Clarín: «Después de la reelección de Milei, quiero ser presidenta». La frase parece un gesto de lealtad, pero también es una fecha en el calendario. Y esa fecha depende de una condición que no está en sus manos: que Milei efectivamente sea el candidato.

Ahí aparece el primer supuesto de todo este armado. El Presidente podría bajarse por decisión propia —un problema de salud, un cansancio real de la función— o podrían bajarlo las encuestas, si el desgaste económico y el aislamiento político que hoy preocupan puertas adentro de la Casa Rosada le impiden ganarle al peronismo.

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En el entorno de la senadora se preparan para ese escenario. Están convencidos que es la única que tiene caudal político propio más allá que no puede decirse que ella sea libertaria.

En ese posible escenario, Bullrich no alienta un acuerdo con el PRO. Sabe que en ese espacio el jefe político sigue siendo Mauricio Macri, y después de haber presidido el partido, competido contra Milei y terminado integrando su Gobierno, entiende que ya no le debe nada a esa estructura. No va a ser ella quien pida volver. Si hay un acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza —y las señales de las últimas semanas, con Macri retomando el diálogo con Karina Milei, apuntan en esa dirección— será una construcción entre partidos, no un regreso personal de Bullrich a la casa de la que se fue.

Incluso, es más una necesidad del PRO -que cuenta con estructura pero no tiene intención de votos- que de los libertarios.

Ella misma puso en duda su candidatura en la Ciudad para destrabar justamente ese acuerdo, pero dejó bien en claro que prefiere una alianza subordinada al liderazgo de Milei antes que subordinarse ella a Macri.

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Bullrich es, en el terreno económico, bastante menos sólida que Milei: entiende poco de la city y lo sabe, por eso nunca disputó ese terreno. Pero tiene dos activos que el propio presidente erosionó en dos años de gestión. El primero es la agenda de seguridad, donde construyó un capital político propio que nadie en el oficialismo le discute. El segundo, más silencioso, pero igual de valioso, es que no se peleó con el periodismo ni con la universidad, dos frentes que Milei mantiene abiertos por elección. En un armado que podría necesitar, de golpe, sumar votos que hoy están del otro lado de la grieta libertaria, esa diferencia de tono puede pesar más que cualquier planilla de Excel con el dólar y la inflación.

Los gobernadores aliados saben que “la Piba” es difícil. No por nada pudo sobrevivir tanto tiempo. También saben que Patricia es parte de la política, a diferencia de Milei. Y en cierto punto, tendrían más tranquilidad acordando con “la casta”.

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Si no juega Milei, se más que seguro que Patricia va a exigir su espacio para liderar. La gran duda es si va a jugársela si ve a un Milei débil que quiera ser candidato de todas maneras.

Y una muestra que Patricia puede romper algún esquema lo dio en los últimos días, con críticas fuertes hacia el área económica por los cambios en la Ley de Discapacidad y por un presupuesto demasiado ajustado en sectores sensibles.

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2212 del 26 de septiembre de 2026