Bloqueos, faltantes y protestas profundizan la crisis política que enfrenta el gobierno de Rodrigo Paz, en medio de la presión de sectores vinculados a Evo Morales.
Bolivia atraviesa un escenario de fuerte inestabilidad política y social. Con seis de los nueve departamentos bloqueados, comienzan a registrarse problemas de abastecimiento y una marcada escalada de tensión entre el gobierno del presidente Rodrigo Paz y sectores alineados con Evo Morales.
El panorama fue analizado por el ingeniero y periodista Walter Castro Salas durante su participación en el programa “La Ventana”, conducido por Juan Carlos Bataller y Juan Carlos Bataller Plana.
Según explicó, la crisis ya impacta sobre la vida cotidiana. Los bloqueos complican el traslado de productos básicos hacia ciudades como La Paz y generan faltantes de alimentos esenciales. La distorsión de precios refleja el nivel de conflictividad: mientras un pollo cuesta 30 bolivianos en Santa Cruz, en algunos sectores de La Paz llega a venderse a 120 bolivianos.
Castro Salas sostuvo que el conflicto tiene un fuerte componente político más que económico. “Bolivia no ha tenido una inflación alta; el último año estuvo en torno al 14% anual. El problema es político”, afirmó.
El analista señaló además que Evo Morales mantiene influencia territorial, especialmente en Cochabamba y otras regiones del interior boliviano, pese a las causas judiciales que enfrenta. También mencionó la presencia de organizaciones extranjeras y grupos vinculados al narcotráfico en zonas estratégicas, un factor que —según indicó— agrava la conflictividad interna.
En paralelo, en Santa Cruz comenzaron a surgir movilizaciones sociales que buscan presionar por la normalización institucional y económica. Organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos y la Organización de las Naciones Unidas expresaron respaldo al gobierno de Paz.
La crisis genera preocupación también fuera de Bolivia. En San Juan y Mendoza reside una importante comunidad boliviana integrada por trabajadores y profesionales, atentos a la evolución de un conflicto que amenaza con profundizar la división política y el deterioro social en el país vecino.







